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El calvario empezó hace seis años. Valeria Rodríguez Paz y Antonio Parada Vaca se divorciaron en 2014 y los problemas empezaron a surgir. La pareja, antes de la separación, tenía momentos felices. La condición genética de su primera hija los unió y los hacía ver como una pareja inseparable. No fue así. Empezaron las discusiones y de a poco el amor se iba acabando. Incluso existen denuncias de violencia económica y peleas entre las familias de ambos. Ese romance terminó y el tormento judicial se adueñó de los días de la pareja hasta destapar un caso de corrupción: la aparición de 800 ítems fantasmas en el municipio cruceño.

En 2014 no hubo conciliación y ninguno de los dos quería dar marcha atrás en sus pretensiones. Rodríguez fue quien inició la demanda. Valeria se quejaba de que Antonio no quería entregar recursos para sus hijas y es allí cuando empieza a investigar el dinero que recibía su todavía esposo. 

Parada tenía un sueldo de 11.000 bolivianos como jefe de la Unidad de Recursos Humanos de la Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra, pero a Valeria no le cuadraba que su pareja tuviera muchos vehículos, propiedades e incluso inmuebles en Estados Unidos, según ella.

Tony (Antonio Parada) quería arreglar el tema familiar, porque todo esto empezó por eso. Él me estaba quitando todo y no me quedé callada. Investigué y encontré un monstruo, una red delincuencial brutalmente grande, cuya cabeza es Angélica Sosa”, denunció Rodríguez en entrevista con EL DEBER.

Valeria contó a este medio que hace dos meses empezó a sospechar de los negocios de su exesposo. En un folder con el extracto de pago de las pensiones del colegio de sus hijos, encontró un retiro de 1.280.000 dólares y un depósito a un banco estadounidense. Según Rodríguez, Parada puso como descargo ante la Unidad de Investigación Financiera (UIF) por el retiro de más de un millón de dólares la venta de un inmueble, que es donde viven ahora Valeria y sus hijos y que está a punto de ser rematado.

En ese momento, Valeria exigió a su exesposo que cumpla con los compromisos de sus hijos y las pensiones. Según ella, no hubo respuesta y siguió indagando hasta conocer el caso de los 800 ítems fantasmas en el municipio cruceño. Presentó una demanda hace dos meses y fue recién que la Fiscalía empezó a investigar. 

Valeria ahora no quiere saber de ese proceso y solo pide que se cumplan los procesos por violencia económica y patrimonial por los que demandó a Parada.

“Hasta tiene inversiones en la Bolsa de Valores de Estados Unidos, me llegaron documentos a mi casa: olvidó cambiar la dirección o no quería que su mujer se entere. Actualmente, alquilaba una casa de 2.500 dólares en el condominio Alto Las Palmas”, afirmó Valeria.

Antonio respondió a su expareja. Dijo que Valeria Rodríguez intentó extorsionarlo pidiéndole 3 millones de dólares, dinero que -según él- no tiene. Luego negó que posea inmuebles en Estados Unidos y, por el contrario, dijo que su exesposa es la que cuenta con un departamento en Miami, valuado en 240.000 dólares. 

Dijo que ese piso lo compraron para que su hija mayor haga su tratamiento médico en esa ciudad. Antonio indicó que ese departamento lo compró con el dinero de una herencia por la venta de una casa de su padre. “Ese monto se giró a Estados Unidos para comprar un apartamento donde alojarme mientras permanecía en aquel país para acompañar el tratamiento de uno de mis hijos”, aseguró Parada en entrevista con Gigavisión.

Una segunda fuente de ingresos dijo que proviene de un negocio por la venta de teléfonos y de tarjetas SIM de una empresa telefónica. "Fui el mejor vendedor de Bolivia", detalló para avalar el incremento sucesivo de su capital.

Sobre la relación con Valeria, Antonio admitió que el romance terminó en 2014 y hubo una serie de inconvenientes hasta la fecha para llegar a acuerdos por el bien de sus hijos. Todo giró en torno a lo económico. Una última reunión fue a finales de noviembre en un lugar público y parecía que ambos iban a solucionar los problemas.

“Se llegó a un acuerdo de que yo iba a mantener todo lo que le he dado desde siempre”, refirió Parada, indicando que paga el seguro de salud; la colegiatura de sus hijos; el crédito de dos casas, una donde vive su exesposa e hijos, y otra donde vive su exsuegra; además de abonar una pensión de 3.000 bolivianos.

Al final, Parada descartó que sus ingresos provengan de un hecho de corrupción y se mostró sorprendido por el monto de los supuestos ítems fantasmas de los cuales se lo acusa. “Es algo irresponsable, absurdo, decir o lanzar ese número”, dijo Antonio, quien también admitió que la relación con la familia de su exesposa era tan cordial que, hasta su exsuegra, la exconcejala Romy Paz, la ayudó a ingresar a trabajar a la Alcaldía en la gestión 2004.

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