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A pocas horas de su salida del Gabinete, el exministro de Economía, Óscar Ortiz, apuntó que el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, a quien culpa de su alejamiento del Gobierno, quiere concentrar todo el poder sin tener la capacidad suficiente. Además, lamentó que la presidenta Jeanine Áñez se deje influenciar y que le entrega a Murillo, el control del Órgano Ejecutivo.

“Yo era el que enfrentaba al ministro Murillo, yo era quien se oponía a muchas medidas que no tenían fundamento... con mi salida del Gabinete creo que él va a buscar concentrar todo el poder y es una lástima porque no creo que tenga la capacidad ni la serenidad para enfrentar los graves problemas que tiene Bolivia por delante”, sostuvo la exautoridad en Santa Cruz.

Al mismo tiempo, dijo que era un error que la presidenta Áñez le entregara “todo el control del Gobierno, del Ejecutivo, de la misma Presidencia”.

“Él es ministro de Gobierno, tiene sus funciones. Pero quiere estar actuando en la función de los otros ministerios. Eso ha hecho que muchas cosas hayan salido mal”, declaró sin especificar esas cosas.

Después de tres días de rumores de cambios en el Gabinete Ministerial, este lunes la Mandataria Áñez posesionó a Branko Marinkovic, como ministro de Economía. En la cartera de Trabajo, a Álvaro Tejerina y en Planificación, a Gonzalo Quiroga, en un acto que se realizó en Palacio Quemado.

Diferencias

Ortiz no ocultó que con el ministro Murillo, haya habido muchas diferencias en el Gabinete. La principal razón, según el exministro de Economía, es que su persona haya querido actuar institucionalmente.

“Está claro que las tensiones conmigo han surgido porque yo he mantenido una actitud principista, institucionalista, democrática, que ha chocado con ese espíritu de ‘meterle no más’, como lo hacía el expresidente Evo Morales. No creo que eso mismo deba hacer este Gobierno”, expresó.

Borracho de poder

El exministro arremetió contra Murillo, señalando también que su excolega estaba borracho de poder.

“Esto muestra que el poder realmente destruye a las personas, que el poder emborracha, que el poder las vuelve abusivas. Creo que lamentablemente, eso ha pasado con Arturo Murillo que es una persona con la cual yo compartí muchos años de lucha por la democracia. Pero el gran desafío en esto es ser siempre el mismo. Más allá de si se tiene o no poder”, expresó.

Lamentó que la presidenta “no tuviera la decencia” de transmitir su decisión de destituirlo del cargo como se debía.