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Luis Fernando se ha tenido que prestar cuatro bolivianos para el pasaje del micro porque no tenía dinero para ir al trabajo. No podía fallar porque ya llevaba mucho tiempo sin empleo. Lo ha conseguido hace 18 días y ahora es chofer en una empresa que está ubicada al otro lado del Plan 4.000 de Santa Cruz de la Sierra, donde vive en una habitación precaria con su esposa Marbeli, su hija de cinco años y su hijo de dos, una sobrina que ya pasó los 15 y su abuela generosa que ha tenido que echar mano a sus últimas monedas para que su nieto acuda a su fuente laboral, y así, las penurias económicas mermen, un poco, aunque sea.

Es una habitación de ladrillo sin revocar por dentro y por fuera. En el alambrado que hace de barda, Marbeli seca la ropa y la inseguridad la combaten con Nova, la perra de ojos de fuego que cuando está atada muestra sus dientes de demonio que espanta hasta el hambre.

-Nunca nos fuimos a la cama sin comer, dice, sin intenciones de esconder que la falta de dinero es un gran problema en su familia y que la vida es dura, que cada día es un reto afrontarla, que se pone cuesta arriba aún más para una mujer como ella, que con dos hijos pequeños se le hace difícil encontrar trabajo y que la preocupación aumenta cuando hay una persona enferma en casa:

-La abuelita Ana no camina, dice desde el rellano de la puerta, mientras mira para adentro donde una de las dos camas angostas está ocupada con el cuerpo cansado de una mujer que no puede caminar.

Ana no puede caminar, pero ha hecho posible que su nieto hoy tenga para pagar el micro y llegar al trabajo. La vida de esta familia es solo una muestra de las necesidades que muchas personas soportan en Bolivia y en América Latina.

Los últimos cinco años no han sido buenos para la región porque en el último quinquenio se sumaron a la pobreza extrema en América Latina 17 millones de personas, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) que publicó la pasada semana BBC Mundo.

“Mientras en 2014 había 46 millones en esta situación, en 2018 subieron a 63 millones, según la Cepal, que también ha puntualizado que en Bolivia la pobreza extrema subió del 14,9% al 16,4% entre 2014 y 2017.

La ONU ha definido a la pobreza como “la condición caracterizada por una privación severa de necesidades humanas básicas, incluyendo alimentos, agua potable, instalaciones sanitarias, salud, vivienda, educación e información.

No hay que caminar muy lejos para encontrar el rostro de la pobreza extrema. Detrás del aeropuerto El Trompillo, a la altura del quinto anillo, los esposos Pablo García y Varinia Itacore cuentan que se han visto obligados a improvisar una chapapa en un área verde para protegerse del sol, para que a la hija que ambos tienen, a la que le han puesto el nombre de Melisa y que tiene dos años, no la enferme el sereno que cae en la madrugada.

Varinia dice que sabe por quién va a votar el 20 de octubre, pero no lo quiere decir. Lo que sí se anima a detallar es qué le gustaría que haga el hombre que salga elegido presidente: “Que entregue empleos a personas necesitadas”, dice con con un tono seguro.

El programa de Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), recuerda que cuando Evo Morales asumió la presidencia en 2006, un 62% de la población rural y un 24% de la urbana estaba en condiciones de pobreza extrema.

Todos los esfuerzos que realizó el Gobierno, según el plan del MAS, permitieron que en 2018 la pobreza extrema sea del 15,2%: 33% en el área rural y 7,2% en la urbana.

“Comparadas respecto a las de 2006, estas cifras significan que bajo nuestro gobierno 1,8 millones de personas dejaron de ser pobres extremos”, señala el plan del MAS, que no desconoce que, pese a estos avances, la pobreza aún persiste. “La meta es llegar, en 2025, a una pobreza extrema del 5%, es decir, lograr su reducción, en los próximos cinco años, en diez puntos porcentuales”, se compromete así el partido de Gobierno en caso de que gane las elecciones.

El programa de Gobierno de Comunidad Ciudadana, del binomio Carlos Mesa y Gustavo Pedraza, dice: Cerca de 2,2 millones de bolivianos viven bajo la línea de la pobreza multidimensional, situada sobre todo en áreas periurbanas de las ciudades del eje y en zonas rurales dispersas. Llegaremos a hogares y barrios periurbanos y rurales con una plataforma de 16 servicios multisectoriales, consolidando docenas de programas, bonos y fondos existentes, así como 6 intervenciones a nivel de barrios: alumbrado, áreas verdes y seguridad ciudadana. Implementaremos un catastro ciudadano —un registro administrativo digital en tiempo real— para acelerar la agenda de erradicación de pobreza.

Para Bolivia dice No, que propone a Oscar Ortiz como presidente de Bolivia, en su plan de Gobierno está escrito: “Que en un país de algo más de 11 millones de habitantes, alrededor de 2 millones sufran de pobreza extrema es una situación dramática e intolerable y que apremia poner fin”.

Bolivia dice No, promete que “En nuestra gestión de gobierno nos enfocaremos en establecer los cimientos sólidos para que, en el año 2030, Bolivia haya reducido la pobreza extrema (hoy en día de algo más de 16 %) a un nivel por 5 %, y desde ahí continuar bajando hasta un nivel cercano a cero. La concreción de tales metas será resultado de una economía dinámica generadora de mejor empleo formal de calidad e ingresos mayores, así como de un progreso sustantivo en cobertura y calidad de los servicios básicos (notablemente en educación y salud) y de un sistema universal de protección social que provea los recursos y medios que muchas personas necesitan para poner un pie en la escalera del progreso social”, se compromete la agrupación Bolivia dice No.

En un poste de energía eléctrica que está a metros de la chapapa que ha construido Cleto Urrelo están prendidos varios papeles con propaganda política. El ambiente electoral es ajeno a este hombre que vive en la extrema pobreza y que palo a palo, rama a rama, como los pájaros, ha construido su nido en un área verde de la avenida Santos Dumont, al lado de un canal de drenaje y de los rieles del tren que llegan hasta la refinería de Palmasola.

Cleto dice que vive solo, que ahí está por temporadas, que trabaja haciendo algunos trabajos esporádicos en la ciudad, que hay un gato que lo visita de vez en cuando, que duerme viendo la luna porque la casa que ha levantado no tiene techo, que recoge bolsas en algún basural y que guarda como un tesoro en tiempos de lluvia.

Todo eso dice Cleto, mientras las fotografías de dos hombres que están en el afiche político prendido en el poste, sonríen a todo el que pasa por ahí, ajeno a la vida de Cleto que ha construido su choza en un lugar visible quizá para gritarle al mundo que la pobreza extrema existe.



CONCEPTOS

TRABAJO

Según el Informe sobre Desarrollo Humano en Bolivia del PNUD, existen varias causas que generan hambre y desnutrición en los bolivianos. Uno de los factores es la pobreza, lo que obliga a que una familia no pueda acceder a servicios básicos o al derecho al trabajo.

¿QUÉ ES?

Pobreza Extrema es un término que se refiere al estado más bajo de la pobreza y que incluye a toda persona que no alcanza a cubrir el costo mínimo de alimentos en determinado tiempo

¿MULTIDIMENSIONAL?

El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) identifica múltiples carencias a nivel de los hogares y las personas en los ámbitos de la salud, la educación y el nivel de vida. ... El IPM ofrece un valioso complemento a las herramientas de medición de la pobreza basadas en los ingresos de cada familia para satisfacer sus necesidades básicas que le permitan una vida en la que sus miembros puedan desarrollarse.