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Susana Rivero se presentó voluntariamente a declarar este viernes ante la Fiscalía en La Paz. La exasambleísta del MAS asegura que entregó pruebas que demuestran que “nunca hubo vacío de poder” y que ella era presidenta en ejercicio de Diputados cuando Áñez asumió la jefatura del Estado.

He traído mis pruebas que nunca hubo vacío de poder, pruebas de mi firma como primera vicepresidenta de la Cámara de Diputados y presidenta en ejercicio el 11 de noviembre, no he renunciado, muéstrenme una renuncia anterior a la concreción del 'golpe de Estado', he renunciado el 14 de noviembre”, señaló.

Calificó de “cobarde” a Carlos Mesa por acogerse al silencio ante el Ministerio Público y preguntó a la oposición si cumplieron con el artículo 161 de la Constitución Política del Estado (CPE), que señala que se debe aceptar la renuncia de un mandatario antes de dar lugar a una sucesión constitucional.

“He venido a declarar voluntariamente porque creo que, como política, como actora, como boliviana, tener la responsabilidad con el país y con las víctimas, de venir a hablar lo que vi, lo que sé y lo que viví”, recalcó.

Aseguró contar con documentos que demuestran que el MAS no generó un vacío de poder en la administración del estado y volvió a refutar la memoria que presentó la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB) sobre los diálogos de pacificación.

“El país necesita respuestas, el país necesita justicia y a la Iglesia Católica, que me ha excomulgado muchas veces, le digo que Dios perdone sus pecados”, manifestó la exdiputada oficialista.

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