Escucha esta nota aquí

La sonrisa es tan natural y espontánea en el rostro de Tatiana Hurtado (29) que es imposible pensar que hace tres meses vivía una pesadilla. Hoy se siente más viva que nunca. Confiesa que superar el Covid-19 le ha cambiado la vida y no deja de agradecer a Dios por la oportunidad de convertir sus sueños en realidad. 

“Tengo sentimientos encontrados. Somos considerados trabajadores esenciales en estos tiempos de pandemia para pagar los bonos y que la economía fluya y existe todo el compromiso de hacerlo, pero también hay miedo, ansiedad, incertidumbre, porque día a día estamos en contacto con el público”, revela la cajera del Banco Mercantil Santa Cruz (Bmsc). 

Sin embargo, destaca que en la entidad hay una estricta aplicación de los protocolos de bioseguridad, desde el ingreso a la salida del personal, lo que genera tranquilidad en el ambiente laboral.

Tatiana no puede precisar el momento del contagio, como sucede con tantos otros afectados, pero descubrió que el virus había ingresado a su organismo a principios de mayo.
Soportó malestar en el cuerpo, intensos dolores de cabeza, fiebre y tos seca. Perdió el sentido del gusto y del olfato durante 12 días. 

La situación se agravó cuando también se contagiaron su papá, su hermano y su abuelo. “Fue muy duro. Mi padre libró una batalla de 27 días internado. Sentí tristeza y dolor porque en mi caso los síntomas fueron moderados, pero tenía que sacar fuerzas para recuperarme y apoyar a mi familia”, dijo.

Casi todos los días se comunicaba por teléfono con su padre y escuchar su voz afligida y cansada, fue muy difícil. Un halo de tristeza se dibuja en sus ojos al recordar la angustia de esos días. “La enfermedad hace que uno se aísle y se sienta vulnerable, pero también uno se reencuentra consigo mismo, se reconecta y al final, saca lo mejor”, dice.

Con la recuperación llega la calma y se entusiasma al contar lo que considera una transformación espiritual: “Uno cambia, se aferra más a Dios, logra tener una relación más cercana con Él y es maravilloso. Se siente más agradecido por la nueva oportunidad de vida. No me canso de darle gracias por sacar adelante a mi familia”, precisó.

Otra de las grandes motivaciones para salir adelante fue recibir el cariño de sus familiares que viven en otras regiones del país, como también las llamadas y mensajes de vecinos. “La verdad es que me sentí muy querida y sostenida por personas que no dejaron de darme una palabra de aliento. Eso ayuda mucho”.
Así también la sorprendió mucho recibir el apoyo de sus colegas que la llamaban para estar al tanto de su evolución y que incluso la llamaron sus jefes de La Paz. “Reconforta saber que uno es importante para la empresa en la que trabaja. Es una voz de aliento que eleva los ánimos”.

Tatiana estuvo cerca de un mes y medio esperando que el virus desaparezca y confiesa que fue difícil volver a salir de su hogar. “Luego de estar encerrada, volver al exterior fue chocante. Los primeros días no me acostumbraba, pero pasó el tiempo y volví a retomar mis actividades”.

Aunque parezca irreal, cree que superar el coronavirus la convirtió en una mejor persona, a dar lo mejor de ella día a día y comprender que las cosas pueden cambiar en un abrir y cerrar de ojos. “Creo que Dios me dio una nueva oportunidad. Fue volver a nacer, para vivir, para darle más importancia a otras cosas. Tengo metas y estoy dispuesta a luchar para alcanzarlas”, precisó.

Ha vuelto feliz a ocupar su espacio en la agencia Monseñor Rivero. “Quiero trabajar. Estoy muy motivada y si antes me esforzaba al 100% ahora que puedo; y estoy sana, quiero que sea al 110%. No quedarme en mi zona de confort”, agrega.

Perfil

Tatiana Hurtado (29) es licenciada en Contaduría Pública. “Estoy feliz de que nos tomen en cuenta y valoren el trabajo de los funcionarios de los bancos. Hay muchas personas que exponen sus vidas, todos los días luchando por sacar a su familia adelante”, dijo