Pando ha sido testigo del nacimiento de tortugas albinas, específicamente, en la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi. Una pequeña peta de río llegó al mundo con una apariencia que desafía lo habitual. Su caparazón de tonos claros y la escasa pigmentación de su piel revelaron que se trataba de un ejemplar albino, un fenómeno que rara vez ocurre en la naturaleza.
El Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) dio a conocer el hallazgo el 13 de junio y destacó que se trata de una peta de río (podocnemis unifilis), cuya presencia constituye un registro de especial valor para los esfuerzos de conservación que se desarrollan en esta área protegida.
Según la institución, durante 2024 solo se reportaron tres casos similares y en 2025 no se registró ninguno. Ese panorama refuerza la importancia del monitoreo y del manejo de quelonios que realizan los guardaparques de Manuripi.
A propósito de ese hallazgo, Huáscar Sevillanos, de la organización Shimanu, explicó que el albinismo disminuye la pigmentación natural de estos reptiles y les otorga una apariencia muy distinta a la del resto de su especie.
“Son más transparentes y más rojitas porque se observa la irrigación sanguínea. Esa condición hace que disminuya el pigmento de ellas”, afirmó.
El especialista señaló que las petas de río suelen presentar tonalidades verdes y amarillas. En los ejemplares albinos, el pigmento verde desaparece y predominan los colores blancos y amarillos, una característica que los convierte en una verdadera rareza biológica.