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Esta semana volvieron a emerger con fuerza en Chile las protestas callejeras contra el gobierno de Sebastián Piñera. Desde el último trimestre de 2019 hasta la fecha la violencia se ha cobrado más de una treintena de vidas y ha dejado cientos de lesionados, entre ellos Michel Damián Hurtado, un joven boliviano de 18 años que no participaba en ninguna protesta.

Sucedió, según narra El Mercurio de Antofagasta, el lunes por la noche cuando Michel regresaba en bicicleta al local de sushi donde trabaja como delivery desde hace dos años. Era su último pedido de la jornada.

“Cuando iba a entregar el pedido se podía pedalear sin problemas, pero cuando venía de vuelta, el humo y las lacrimógenas (gas) era mucho y la única calle por donde podía regresar era la avenida”, le cuenta al rotativo chileno.

Justo a esa hora que retornaba Michel a su trabajo, se registraba una de las manifestaciones más violentas que se recuerden en Mejillones. Ahí se encontró con un grupo de amigos y decidió parar a saludarlos.

“Carabineros me dijeron que pasara tranquilo, pero yo me frené porque me bajé a saludar a mis amigos. En eso estaba cuando llegó una camioneta negra con carabineros y comenzó a disparar perdigones”, le dice a El Mercurio el boliviano que, procedente de su natal Santa Cruz llegó hace dos años al norte de Chile.

Sin tiempo para reaccionar, ni para refugiarse, uno de esos proyectiles dio de lleno en su rostro. “Mi primera reacción fue ir al hospital en la bicicleta del sushi. Intenté, pero perdí el equilibrio”, explica. 

Conmocionado, con la vista nublada en su ojo izquierdo y la sangre en el rostro pudo llegar hasta la urgencia del hospital local gracias a la colaboración de amigos. “Me levantaron del piso y otros se llevaron la bicicleta al sushi”, cuenta. 

“Justo había un paramédico del hospital que me ayudó y me llevaron a la urgencia. Allá me vio el médico y después me trajeron en ambulancia a Antofagasta”, relata.

Nelly Hurtado, madre de este joven le cuenta al rotativo de Antofagasta que el diagnóstico médico es lapidario: su hijo ha perdido el ojo. 

“El diagnóstico final es que él perdió la vista de un ojo. Le pregunté (al médico) si había una posibilidad más adelante y me dijo que no. Es que el daño interno fue muy grande. El proyectil, prácticamente le partió en dos su ojo”, precisó la mujer que al momento del incidente se encontraba en su trabajo en la localidad chilena de Copiapó.

Justicia

“No es suficiente con que nos den disculpas. A él le cortaron las alas con esto. Un niño que trabaja y estudia. En Mejillones todos nos conocen porque somos personas de esfuerzo. Necesitamos saber quién es el responsable de esto porque no puede quedar así. Necesitamos que alguien se haga responsable de este daño que le hicieron a mi familia”, señala Hurtado.

El Mercurio de Antofagasta también señala que la familia boliviana ya hizo la representación ante el Instituto de Derechos Humanos (IINDH) y que espera en los próximos días, interponer una querella ante el Ministerio Público de Chile.


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