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El puma es uno de los felinos más grandes de todos los que son nativos de América. Puede decirse que casi todos los pueblos del continente conocen a un puma o una de sus subespecies, ya que su rango de distribución es más grande que el de cualquier otro mamífero del hemisferio occidental.

En Bolivia se encuentra en varias zonas, razón por la que no fue extraño que un técnico de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) se topara con un ejemplar en medio de unos cultivos de coca.

Ocurrió este jueves en el municipio de La Asunta (Yungas de La Paz), donde el funcionario realizaba una serie de tareas de asistencia a caficultores, cuando divisó al animal en medio de las plantaciones de la hoja y lo fotografió.

Posteriormente, en la cuenta de Twitter de Unodc Bolivia se publicó la imagen para resaltar la experiencia.  

Sin embargo, a pesar de que el felino habita en diversas regiones del país, el biólogo Huáscar Bustillos explica que el hecho de que se hubiera encontrado un puma en una plantación de coca obedece al desplazamiento del hábitat natural de esta especie, debido a la presencia de monocultivos, algo similar a lo que ocurre con el jaguar en zonas donde existen plantaciones de soya que han invadido su territorio.

“El puma se acerca a este tipo de actividades humanas. Cuando uno visita la zona de los Yungas, encuentra asentamientos humanos cerca de los cultivos de coca, entonces, el puma llega donde hay animales de granja y ganado menor y los ataca, buscando alimento”, menciona el experto.

Al ser el segundo felino más grande Bolivia, luego del jaguar, es un poco más tolerable a la presencia del ser humano. A diferencia de otros felinos, tiende a habitar zonas con presencia de personas. El puma es capaz de sobrellevar la presión antrópica, hasta cierto punto. Es por eso que se da mucho conflicto de este animal con animales domésticos.

Bustillos se refiere a los riesgos que conlleva esta cercanía de animales salvajes con especies domésticas, especialmente por la zoonosis, una de las principales causas de las epidemias y pandemias actuales.

“Imagínense que un productor de coca tenga varios perros y gatos. Alguno de ellos puede ser atacado por el puma y ser contagiado con una enfermedad zoonótica y transmitirla a los humanos. Y también puede ocurrir a la inversa, que los animales domésticos la transmitan al animal silvestre. Esto se conoce como el flujo de las enfermedades zoonóticas”, añade Bustillos.   

Otro detalle que resalta es el factor ecosocial entre una especie muy significativa en el contexto de la regulación en las cadenas trópicas.

“El puma regula las poblaciones de herbívoros y de mamíferos medianos, entonces, este tipo de alteración desestabiliza todo un sistema de equilibrio, en este caso de los Yungas, donde se lo ha encontrado”, agrega.

Un puma en Achumani

El 2 de julio, un puma ingresó en una vivienda de la zona de Achumani, en La Paz. Luego fue rescatado por los bomberos y llevado al zoológico Vesty Pakos, en un hecho que causó asombro entre los vecinos.

Bustillos atribuye este hecho a la inactividad humana en algunas zonas urbanas, producto de la cuarentena, lo que ha propiciado que especies de una determinada área de acción o de vida retornen al lugar al que pertenecían.

“Pensemos que en puma vivía en una zona hace 20 años, la ciudad creció y lo desplazó a zonas lejanas. En estos más de cuatro meses de cuarentena, la actividad humana cesó, entonces, los animales han comenzado a recuperar esas zonas de donde fueron desplazados, ampliando su área de acción. Esta situación se ha dado en todos lados. Es natural, el animal trata de recolonizar el lugar donde vivió en algún momento”, aclara el biólogo.