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La transfusión de plasma hiperinmune se ha convertido en una alternativa en el tratamiento contra el coronavirus. Pero existe una traba para que más pacientes recuperados participen de la donación: la segunda prueba de descarte de la enfermedad. Precisamente, para facilitar la donación de plasma, este fin de semana las autoridades aprobaron una norma que indica que todas las personas que deseen donar plasma o suero hiperinmune para los enfermos de Covid-19, podrán acceder a una prueba de negatividad gratuita. La Gobernación de Santa Cruz se hará cargo de estas pruebas en el laboratorio del centro de aislamiento El Remanso.

Hasta el domingo 31 de mayo, en el país se registraban 986 pacientes recuperados, de los cuales, 541 se encuentran en Santa Cruz. De este poco más de medio millar, hasta el lunes 1 de junio, solo 14 habían podido donar plasma.

“El protocolo nacional señala que debemos tener dos pruebas, porque una puede salir un falso negativo. Lo que hace la PCR (reacción en cadena de la polimerasa) es detectar el RNA (ácido ribonucleico) del virus que está presente en esa persona. En la primera sale negativo y en la segunda, que debe repetirse entre las 24 a 48 horas o un poco más, debería salir negativo para dar de alta a ese paciente", explicó Yitzhak Leigue, director del Banco Regional de Sangre.

Mario Páez, quien venció al Covid-19 y donó plasma para el médico de emergencias del Hospital Japonés, Erlan Pérez, contó que, luego de conocerse que fue el primero en Santa Cruz en iniciar este gesto de solidaridad, varias personas se comunicaron con él para manifestar sus intenciones de donar.

El problema es que hasta ahora, a algunos no les entregan sus resultados y, a otros, ni siquiera le han tomado la segunda prueba", lamentó Páez.

Ante esta situación, Leigue sostiene que no pueden saltarse el protocolo de las instancias superiores, porque deben buscar calidad en la sangre. “Si nosotros traemos con una sola prueba estamos rompiendo protocolo y es peligroso", indicó el director.

A esto, Óscar Urenda, secretario de Salud de la Gobernación de Santa Cruz, informó días atrás que se dará prioridad en la toma de la segunda prueba de descarte de la enfermedad, a los pacientes que vayan a donar plasma.

“Los recuperados que se presentan a diario son los que tienen la primera prueba, además de una valoración clínica. Ya no tenemos tiempo para hacer pruebas a todo mundo", confesó Urenda antes de recaer, por segunda vez, por Covid-19.

El otro drama

Otra de las razones por la que los recuperados no quieren donar, es que sienten temor a ser discriminados en sus círculos cercanos. Esta situación es confirmada por Leigue y Páez.

El Banco de Sangre ha estado llamando a más de medio centenar de recuperados pero el convencimiento de ser rechazados por los vecinos, es la excusa común para negarse a presentarse.

A esto se suma la falta de transporte para llegar hasta el lugar a donar. La entidad cuenta solo con un vehículo, por lo que sería imposible trasladar a los donantes desde sus casas al banco, ida y vuelta.

“Hemos hablado con el Consejo Técnico del Banco sobre varias estrategias para alcanzar a estos donantes. Muchos de ellos se sienten un poco discriminados. Nos dicen, por ejemplo, que si saben dónde están viviendo, puede ser que no los dejen entrar al condominio o al barrio donde viven, esa es la situación real”, lamentó el galeno.

Leigue explicó que no existe plasma en reserva y, por tanto, los familiares de los pacientes deben conseguir a sus donadores de plasma y llevarlo al Banco de Sangre.

En el caso de las muestras que llegan de otros departamentos, éstas tienen que pasar por el Banco de Sangre para las pruebas correspondientes, además de verificar que el paciente sea compatible con la muestra.

El gesto solidario

De los 14 donantes que hasta el lunes 1 de junio se contabilizaban, más del 60% fueron médicos y policías que han atravesado por los suplicios que acarrea la enfermedad.

“La mayoría de los donantes son médicos y policías, justo los que están en primera línea, han venido a donarse entre ellos, creo que es la sensibilidad tras ver a sus colegas enfermarse”, contó Leigue.

El resto son ciudadanos que llegaron a solicitud de familiares de pacientes que han peregrinado en busca de este elemento que genera esperanzas en los tratamientos que se están realizando.

Leigue señaló que se pueden realizar donaciones de plasma una vez por semana y que cada muestra puede servir para dos pacientes.

“Donar no ocasiona ningún daño a la salud. Se debe concienciar a la población de lo que está sucediendo y que puede aportar de esta manera a la recuperación de otros enfermos”, enfatiza.

Se suman los problemas

Si antes no existía una cultura de donación de sangre en Santa Cruz ahora, con la pandemia, la situación va de mal en peor.

La preocupación del Banco de Sangre no es solo la de conseguir plasma para los enfermos de coronavirus, también se suma el hecho de que no están llegando los donantes voluntarios de sangre para otro tipo de patologías, como los pacientes con cáncer, las personas que deben ser operadas por alguna otra dolencia y las mujeres en estado de gestación que, por una u otra causa, precisan de unidades de sangre.

Antes, un promedio de 100 personas llegaba diariamente  para donar, pero ahora, se atiende un promedio de 40 personas por día, lo que complica el abastecimiento a los distintos nosocomios de la ciudad.

PARA SABER:

Cantidades

Si bien no existe una cifra exacta de la cantidad de unidades de plasma colectadas, hasta el momento son 14 las personas que han donado este elemento que sirve como tratamiento alternativo para los casos graves de coronavirus en Santa Cruz.

¿Qué es el plasma?

El plasma es el suero o porción líquida que queda después de que se ha removido los glóbulos rojos, las plaquetas y otros componentes celulares de la sangre. Este líquido contiene agua, sales, anticuerpos y otras proteínas y usualmente se utiliza en terapias para personas con deficiencias del sistema inmune, hemofilia o que hayan sufrido traumas como quemaduras o mordeduras de animales con rabia.

Procedimiento

Se realiza el mismo procedimiento que el de sangre, solo que esta pasa a una máquina de aféresis que separa del resto de los componentes. Se extrae un promedio de 500 a 600 ml.