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Una investigación que duró tres años tuvo como resultado la detención de cinco ciudadanos chinos involucrados en el tráfico de partes de jaguar en Bolivia.

Esta detención tuvo lugar el 15 de octubre último, cuando personal del Ministerio Público y la Policía Forestal y de Protección al Medio Ambiente (Pofoma) allanó un inmueble y encontró a los cinco sospechosos, además de colmillos de jaguar, pieles de felinos, correas hechas con piel de serpiente, entre otros objetos que se sospecha fueron confeccionados con partes de animales silvestres.

La requisa tuvo lugar en el pollo Beijing, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

Tras la intervención, se realizó una audiencia ante el Juzgado de Instrucción en lo Penal de la ciudad de Santa Cruz para determinar la situación de los detenidos. El Ministerio de Medio Ambiente y Agua informó que, de acuerdo a la decisión del juez, cuatro de los ciudadanos chinos enfrentarán el proceso recluidos en el penal de Palmasola, mientras que la ciudadana china Ms. Ma Zhang Yang permanecerá en libertad condicional.

El 15 de octubre se allanó un inmueble donde se encontraron colmillos de jaguar. Foto: Ministerio de Medio Ambiente y Agua.

Un trabajo conjunto
«Nuestro trabajo fue descubrir quiénes están involucrados en el tráfico de jaguar. Luego, después de descubrirlo, pasamos muchos meses recopilando información sobre ellos, utilizando diferentes metodologías», explica Andrea Crosta, director ejecutivo y cofundador de Earth League International (ELI), organización que durante tres años ha seguido la pista a los traficantes de partes de jaguar y otras especies silvestres en Bolivia. «Usamos diversas fuentes para recoger información sobre estas personas. Luego, el informe que preparamos lo compartimos con autoridades del gobierno», agrega.

La investigación realizada en Bolivia forma parte de Operación Jaguar, un proyecto de ELI, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza de Holanda (UICN NL) y la International Fund for Animal Welfare (IFAW) dedicado a rastrear las redes criminales detrás del tráfico del jaguar en América Latina.


Durante la detención de cinco ciudadanos chinos se logró la incautación de partes de jaguar, entre ellas, las pieles que se ven en la imagen. Foto: Earth League International (ELI)

Costra explica que las autoridades bolivianas, tras recibir el informe de ELI, continuaron con la investigación que terminó con la detención de los cinco ciudadanos chinos. «Ha sido importante para Bolivia porque no se trata solo de arrestar a estas personas, sino también de enviar un mensaje a quienes están involucrados en el tráfico de especies silvestres», precisa.

El director ejecutivo de ELI también considera que la captura de estas cinco personas no solo es un avance en la lucha contra el tráfico de jaguar en Bolivia, sino en toda la región.

Rodrigo Herrera, exasesor legal de la Dirección General de Biodiversidad y Áreas Protegidas (DGBAP) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua, señala que el reporte entregado por ELI tenía información muy precisa de personas, lugares y detalles de cómo los traficantes realizan sus operaciones.

Durante la intervención se hallaron otras piezas utilizadas por los traficantes de especies silvestres. En la imagen se observan correas hechas con piel de serpiente y una gorra que se presume fue confeccionada con piel de lagarto. Foto: Ministerio de Medio Ambiente y Agua.

Herrera, quien aún formaba parte del Ministerio de Medio Ambiente y Agua cuando se llevó a cabo el operativo, precisa que se trata de redes internacionales que tienen conexiones en países como Brasil, Perú, Vietnam entre otros. «Están dirigidos por una mafia muy conocida en china que se dedica también al tráfico de drogas. Es muy poderosa y tendría cercanía con autoridades asiáticas», aseguró.

El ex funcionario del Ministerio de Medio Ambiente y Agua agrega que la Fiscalía del Ministerio de Medio Ambiente y Agua inició las investigaciones contra 13 personas, de las cuales 5 han sido detenidas, mientras continúa la indagación para el resto de involucrados. «Es una fase inicial del proceso de investigación y persecución de esta red», dijo.

En 2019 y 2020 no se registraron incautaciones de partes de jaguar en Bolivia. Foto: Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza de los Países Bajos (UICN NL).

Los avances de la Operación Jaguar

“Los grandes traficantes de jaguar son [ciudadanos] chinos», comenta Costra, quien precisa que los impulsores indirectos del aumento del tráfico de esos felinos en Bolivia son las empresas chinas que han llegado para involucrarse en obras de infraestructura.

Costra también explica que quienes se dedican al tráfico de partes de jaguar y otras especies silvestres manejan, además, negocios legales. Por ejemplo —señala Costra— tienen empresas dedicadas a la importación y exportación. «Es muy importante enviar un mensaje a estas personas, porque corren el riesgo de perderlo todo».

En cuanto al proceso de investigación, Costra explica que generalmente les toma alrededor de un año de trabajo para comprender exactamente cómo funcionan las redes de tráfico en cada país. «Se tiene que contratar suficientes personas en campo, gente local que vive y trabaja en la zona. También se necesita tiempo para recopilar la información y un grupo de analistas para evaluar todos los datos. Es como un gran rompecabezas que se va armando pieza a pieza».

Las investigaciones empezaron en Sudamérica en el año 2017 con una serie de acciones —entrevistas de campo, vigilancia, uso de operativos encubiertos— para recopilar información sobre la cadena del tráfico de jaguares y otras especies silvestre. El proyecto está presente hoy en cinco países de la región, incluyendo Bolivia, y —asegura Costra— se extenderá a dos países más.

Los colmillos adquieren más valor cuando son intervenidos como joyas. Así salen desde Bolivia hacia Asia, sobre todo a China. Foto: Earth League International (ELI).

Tras una investigación realizada entre los años 2018 y 2020, ELI estableció que existen por lo menos tres grupos criminales que operan en Bolivia integrados, principalmente, por ciudadanos chinos que residen en el país. El reciente operativo —dice Costra— es uno de los más importantes que se han realizado hasta ahora.

«El golpe más fuerte fue a mediados de 2018 por la cantidad de especímenes [partes de animales silvestres] que se encontró», señala Herrera en relación al operativo de de febrero de 2018, cuando se detuvo a una pareja de ciudadanos chinos acusados de traficar 185 colmillos y tres pieles de jaguar, entre otras partes de animales.

En noviembre de 2018, los ciudadanos chinos Li Ming y Yin Lan fueron sentenciados a cuatro y tres años de prisión, respectivamente. «La persona que estuvo sentenciada a tres años de prisión ya cumplió su condena, la otra sigue en prisión», recuerda Herrera sobre los sucedido con este caso.

El exfuncionario del Ministerio de Medio Ambiente y Agua menciona que también hay otras personas sentenciadas por tráfico de partes de jaguar. «Tenemos otro ciudadano chino con cuatro años de cárcel. Dos ciudadanos argentinos que traficaban colmillos de jaguar también con cuatro años de prisión. Y un ciudadano boliviano que trataba de vender un jaguar vivo».

Herrera también menciona que en los años 2019 y 2020 no recibieron reportes sobre tráfico de partes de jaguar, pero que este año ya se han presentado tres hechos. Asimismo, que registraron muchos casos asociados al tráfico de otras especies como osos andinos, cóndores, aves, psitácidos (loros) y primates.

«Se ha prohibido el mascotismo», señala Herrera y agrega que también es urgente una legislación específica para delitos ambientales en Bolivia.


En 2019 y 2020 no se registraron incautaciones de partes de jaguar en Bolivia. Foto: Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza de los Países Bajos (UICN NL).

Entre el 2014 y 2016 se decomisaron alrededor de 760 colmillos de jaguar en Bolivia que, según cálculos de especialistas, correspondería a 200 jaguares asesinados. Las incautaciones de partes de jaguar continuaron hasta 2018, sin embargo, en enero de 2019 dejaron de reportarse. La razón, según se explicó en un reportaje de Mongabay Latam, habría sido la adopción de nuevas modalidades de tráfico. No obstante, como explicó Herrera, este 2021 se han registrado nuevos casos.

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