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La pandemia es el gran reto que el presidente Luis Arce ha estado enfrentando desde que comenzó su gobierno. Uno de los sellos de su gestión es la adquisición de pruebas de antígeno nasal, que han multiplicado la capacidad de detección del virus, a diferencia de la pasada administración. También sobresale la firma de contratos para la compra de vacunas y que Bolivia hubiera estado entre los 4 primeros beneficiarios del mecanismo Covax (gestión iniciada en el pasado gobierno, que se concreta en éste).

Empero, en el camino el mandatario recibió críticas, como cuando aconsejó: “Aguantar y resistir” hasta la llegada de la vacuna.

Cuando el presidente llegó al poder, la situación epidemiológica estaba en calma, tras una primera ola bastante agresiva. No obstante, como pasó en el mundo, la segunda ola llegó a Bolivia con mayor agresividad que la primera.

“El contexto de la epidemia en la segunda ola no es comparable con la primera. Ahora se cuenta con suficientes pruebas de laboratorio, que en la primera fueron escasas y también ya se tienen vacunas, aunque insuficientes, pero se inició la inoculación del personal de salud. Esperemos que se continúe sin pausar y también en el resto de la población, priorizando los grupos de mayor riesgo”, señaló la exministra de salud María Eidy Roca, que durante su gestión se inició el proceso de adquisición de las vacunas mediante el mecanismo Covax y que se anunció que el lunes 15 debían llegar 90.430 de la línea Pfizer.

Hasta el momento, se sabe que también llegarán en las próximas semanas 500.000 dosis de vacunas de la firma Sinopharm. Estas se suman a las 15,2 millones de dosis que el Gobierno tiene pactadas y que se han gestionado con Rusia, el Laboratorio Serum, además del mecanismo Covax.

“Como ciudadana, me interesa conocer el plan de vacunación. Esta no es una vacuna como las demás, es de emergencia por la pandemia, con procesos de producción especiales, exigencias logísticas diversas según el tipo de vacuna y con una población de diversos grados de vulnerabilidad”, dijo Roca.

Al respecto, el ministro de Justicia, Iván Lima, señaló que si bien en este tiempo han tenido dos ministros de salud, se ha venido trabajando de manera organizada.

“Todos los ministros han buscando que tengamos la vacuna. Es lo positivo”, dijo Lima.

La falta de personal

Otra de las tareas pendientes de resolución es la falta de personal de salud en las diferentes regiones. Tras muchos pedidos, el Ejecutivo aprobó el uso del remanente del presupuesto del año pasado para usarlos en contratos de RRHH.

Al respecto, el secretario de Salud de la Gobernación, Joaquín Monasterio, indicó que la característica principal de este Gobierno no solo en el tema de la pandemia, sino en todo lo referente a la gestión de salud, es fundamental el de descargar sus responsabilidades en los gobiernos municipales y departamentales.

No asume ninguna responsabilidad directa. La problemática del sistema de salud es que funciona a media fuerza, porque no tiene el personal que se necesita para atender la capacidad instalada que hay en el país, porque creo que eso ya no es un problema de Santa Cruz”, dijo la autoridad.

Si bien el Gobierno central autorizó el uso de los recursos remanentes del SUS 2020 para utilizarlos en las acciones contra el coronavirus, Monasterio recalcó que se utilizó para la contratación de personal, pero que es “absolutamente insuficiente para cubrir las necesidades.

También recalcó la necesidad de que el Gobierno también dote de insumos. Como ejemplo, el secretario de Salud contó que en el domo 1 del Hospital Japonés existen 30 camas de terapia intensiva, pero faltan 12 respiradores. “Si aumenta la incidencia de casos graves, no hay capacidad para atender en 12 espacios que deberíamos tener respiradores. Para ello, la Gobernación ya no tiene recursos”.

Exigen un plan estratégico

“Uno de los principales pilares del control de la pandemia viene a ser la cuarentena. El tratar de evitar que el contagio continúe como lo está haciendo, es una cuarentena y nosotros lo estamos pidiendo desde un inicio de la segunda ola”, dijo el presidente del Colegio Médico de Santa Cruz, Wilfredo Anzoátegui.

El galeno señala que los pedidos a nivel nacional no fueron escuchados, por lo que el sector de la salud se ha visto afectada con una gran cantidad de bajas dentro de sus filas a raíz del contagio.

Sobre este punto, Lima señaló que ha sido lo negativo, al no lograr que este conflicto se resuelva. “Tenemos que trabajar con médicos, gobernaciones y municipios. No ha habido la confianza que debe existir en política”.

Otra brecha abierta es la Ley de Emergencia Sanitaria, sancionada pero no promulgada. Ni los médicos ni los gobiernos subnacionales están de acuerdo. La norma autoriza que 11 ministerios asuman el control cuando se considere que gobernaciones o municipios ya no logran controlar la emergencia.

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