El avance de la caravana policial y militar en la zona de Senkata, en la ciudad de El Alto, despertó curiosidad, expectativa y también alivio entre varios vecinos que observaron el despliegue del denominado corredor humanitario de “banderas blancas”.
Mientras ambulancias, vehículos antidisturbios y motorizados militares avanzaban por la carretera, algunos alteños comenzaron a salir de sus viviendas y negocios para mirar el operativo que busca garantizar el paso de oxígeno, medicamentos y alimentos hacia La Paz.
“Así es que la economía se mueva más y llegan más insumos a La Paz”, afirmó un joven vecino del sector al ser consultado sobre el desbloqueo. El entrevistado reconoció que el alza de precios ya golpea a las familias y mencionó que incluso productos básicos y alimentos registraron incrementos en los últimos días.
El vecino contó además que durante los días previos “no había caso de hacer ningún tipo de comercio, ni ir a la universidad”, debido a los bloqueos instalados en el sector.
Sobre las protestas, sostuvo que gran parte de las medidas fueron asumidas de manera voluntaria, aunque reconoció que existía presión social para cerrar negocios y acatar las decisiones colectivas.
Otro vecino consultado expresó un respaldo más directo al operativo policial. “Estoy muy de acuerdo con que se desbloquee”, afirmó, tras relatar que llevaba varios días sin poder viajar a Oruro para realizar trámites personales.
El hombre aseguró que los bloqueos provocaron un “perjuicio total” para los habitantes de la zona y señaló que muchas personas comenzaron a reclamar porque querían volver a trabajar.
El operativo de desbloqueo se ejecutó desde la madrugada de este viernes con apoyo de efectivos policiales y militares, en medio de la necesidad de restablecer rutas estratégicas para el abastecimiento de la sede de gobierno.