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El viceministro de Régimen Interior y Policía, Javier Issa, reveló este martes que la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), una vez identificó a
Silvia Yumo, la sospechosa de secuestrar a la bebé Samanta
, la siguió durante dos días antes de aprehenderla en plena vía pública, junto a la criatura, la tarde del lunes.

“Es una labor loable de la Policía. Durante un mes y cuatro días no ha parado un solo día. Es más, el coronel Iván Rojas, director nacional de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), estaba de vacaciones cuando lo llamaron para indicarle que había una nueva pista y él podía delegar el caso. Pero él hizo seguimiento hace dos días atrás de esta persona y logró dar con el paradero de la bebé Samanta”, contó la autoridad.

Los hechos

Iván Rojas contó que, al inicio del operativo, él y un grupo de efectivos a su mando se dirigieron a bordo de dos vehículos hasta la zona de Kupini, donde esperaron por las cercanías de la vivienda identificada.

Según el relato de la autoridad policial, como no había rastros de la mujer que buscaban, decidieron hacer un “patrullaje encubierto” por las zonas de Kupini y Villa Armonía, y el “pequeño haz de luz se convirtió en sol: ahí estaba parada en vía pública”. Silvia Yhumo Valencia, de 44 años, estaba por la plaza de Villa Armonía, muy cerca a la puerta de una oficina.

“Bajamos de los vehículos inmediatamente la interceptamos, identificándonos (como de la Felcc). La teniente Espejo que nos acompañó, de manera inmediata tomó a la bebé, verificamos, conscientes de los cambios que tuvo en el mes, si se trataba de Samanta”, acotó Rojas.

Al hacer la entrevista de campo, Silvia Yhumo contó tres versiones sobre la procedencia de la criatura que tenía en sus brazos en ese momento. La primera, que encontró a la bebé en la avenida Pasoskanki. La segunda, que la descubrió a la altura de una oficina de zoonosis en la avenida Capitán Castrillo, entre bajo San Antonio y Villa Armonía. Y la tercera, que estaba en un basurero, según la autoridad policial.

A pesar de que la secuestradora cambió sus rasgos faciales, tiñendo su mechón blanco con la que se la reconoció, luego de que raptó a la bebé, no pudo disimular las cicatrices en su muñeca izquierda que la delataron.

Por su parte, Issa complementó la historia del operativo, indicando que en el interior de la vivienda de Yhumo, se halló pañales y el canguro café oscuro en el que Yandira llevaba a Samanta el 8 de septiembre cuando fue raptada.