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En un espacio pequeño, blanco como un lienzo aún sin pintar, con el aroma del café recién molido y una vitrina que te tienta a salivar, te esperan Karen y Masaki para que conozcás el lado más dulce de Japón. Ese lugar con sabor a ‘la tierra del sol naciente’ está en la zona norte, quinto anillo a una cuadra de la avenida Cristo Redentor.


Karen Hikari Chibana nació en Japón, es hija de un boliviano y de una brasilera, ambos japoneses. Es comunicadora social, trabajó en una empresa que brinda apoyo a los grandes y pequeños emprendimientos. Vio de cerca a empresarias exitosas crecer sin miedo a tener su propio negocio, a la vez siendo madres y esposas. Esto la inspiró tanto que decidió buscar su propio camino en lo que más le gustaba hacer en las horas libres. La pastelería.  


Estudió y se formó

Se capacitó en la escuela IGA y luego voló a Japón a especializarse en yogashi, la pastelería franco-japonesa. Luego se mudó a Yokohama junto a su novio, quien es actualmente, su socio y esposo, para estudiar en la escuela de gastronomía Seishin durante la noche y trabajar a tiempo completo durante el día.


Tres años vivieron a ese ritmo de vida. “Pero fue una de mis mejores experiencias ya que pude trabajar en la sección de pastelería en el hotel 5 estrellas Sheraton, en el equipo de un reconocido chef patissier mundialmente galardonado, algo que me ayudó a crecer muchísimo tanto profesionalmente como persona”, expresa la pastelera.


Aprendió todo desde cero, empezando de los modales y la cultura de trabajo en Japón, la conservación de los alimentos, las técnicas y teorías de la pastelería, el omotenashi (hospitalidad hacia los clientes), hasta a ser fuerte para convivir y trabajar con los colegas en un ambiente de tensión por la competitividad que existe dentro de la cocina pastelera.


¿Cuál es el postre más representativo en Japón?

“Los dulces en Japón se dividen en dos. El wagashi y yogashi. Wagashi, que son los dulces al estilo japonés, normalmente las materias primas son de origen vegetal, tales como los frijoles, soya, etc. El yogashi por el otro lado, son dulces que fueron importados del occidente, mayormente Francia, pero sabores adaptados al paladar sensible de los japoneses. Normalmente utilizan materias primas derivados de extractos animal, como lácteos y gelatinas de origen animal.


El emprendimiento

Anniverse, es el salón de Karen donde asegura que la especialidad no es ninguno de los productos que verás en el menú. “Ofrecemos algo intangible, una experiencia, un recuerdo, emociones que flotan desde el primer bocado. Un viaje hacia el lado más dulce de Japón”.

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