Escucha esta nota aquí

Contar con el respaldo de una entidad financiera que trabaja con enfoque de género se logra no solo un crecimiento económico, sino también empoderamiento femenino.

Trabajar duro para lograr el empoderamiento económico a la par de un patrimonio para sus familias es la cotidianidad de millones de bolivianas. Sin embargo, se enfrentan a condiciones laborales precarias y en su mayoría son informales. La Fundación Pro Mujer IFD busca cambiar esa realidad desde hace más de 30 años en el país.

Una historia de lucha

“Aunque tenía grandes ventas, todo lo que ganaba se iba para luchar contra mi enfermedad”, recuerda Beatriz Chacón, sobreviviente del cáncer y emprendedora que se dedica a la venta de sándwiches, empanadas y jugos naturales.

Todo iba bien en el 2006, cuando Beatriz tenía un restaurante en el centro paceño, hasta que el cáncer atacó su salud, afectando su estilo de vida e ingresos, siendo responsable de cuatro hijos. A ello se sumaron conflictos sociales que ponían su negocio en medio de bloqueos y enfrentamientos.

En claro confrontamiento con la enfermedad y con su economía pendiendo de un hilo, en 2012 cerró su negocio para migrar a Cochabamba. Un año después retornó a La Paz porque quería volver a emprender; alquiló un ambiente en Obrajes, al lado de la Universidad Católica Boliviana, y allí retomó su venta.

En un par de años, las ventas de su primer negocio crecieron hasta 300%, pero al contar con el apoyo de Fundación Pro Mujer IFD incluso logró adquirir dos quioscos más.



El apoyo de Pro Mujer

“Ser clienta de Pro Mujer me ha ayudado a crecer aún más en mis negocios. Además, he podido liderar un grupo de crédito comunal durante cinco años y darme cuenta que tengo toda la capacidad de salir adelante, ante cualquier situación”, afirma Beatriz, Ella lleva casi siete años como clienta de la IFD y ha vencido, entre muchas cosas, una primera batalla contra el cáncer.

Las mujeres reinvierten el 90% de sus ingresos en sus familias y comunidades. Cuando prosperan, toda la sociedad se beneficia y las generaciones futuras tienen mejores y mayores posibilidades”, resalta Mauricio Vizcarra, gerente general de Fundación Pro Mujer IFD.

Para la institución, las microfinanzas con enfoque de género tienen un impacto importante no solo en la situación económica de las mujeres, sino además en la ampliación, diversificación, mejora de la calidad de producción y aumento de la productividad.

Cada año, gracias a la labor de Fundación Pro Mujer IFD, cientos de mujeres como Beatriz, acceden a créditos y capacitación para crecer en sus negocios y consolidarse como lideresas que aportan a la mejora de la calidad de vida de sus familias y de la sociedad.


Comentarios