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“Sí, desde que salió la primera edición y lo guardaba, por los artículos muy bonitos y en especial el sector de Chocolate caliente, que ilustraba, aconsejaba y orientaba, también las recetas de cocina, un buen acierto que el periódico haya sacado esa sección, por eso era infaltable los días miércoles mi periódico EL DEBER con mi Para Ellas”.

Sus años mozos

“En 1960 me vine a la capital Santa Cruz de la Sierra. Era modista y trabajé durante muchos años en costura en La Dama elegante, que quedaba en la esquina de la Plaza 24 de septiembre, frente a la Alcaldía, también hacía tejidos y bordados a mano para vestidos de novias”.

Sus consejos de cocina

“Me gusta el majadito batido clinudo que se prepara con charque hervido, luego se lo saca y se muele con comino, pimienta, ajo y cebolla, mientras tanto, está hirviendo el agua con plátano verde picado, luego se le echa la carne con el arroz petacudo y un poco de urucú. 

Se bate bastante hasta que espese y el arroz. Esto es echo en olla de barro. Se lo sirve con dos huevos criollos, plátano maduro frito y con jacuu de yuca acompañado de chicha, pero mejor si es con Coca-Cola que para mí es el agua de la vida (risas)”.

Sus cuidados de belleza

“Mi consejo es que se tengan una buena alimentación, y así no es necesario mucho maquillaje; en mis épocas solo usaba polvo de cara y aceite de almendra para mi cabello”.

Los personajes que conoció

“Conocí al doctor Pablo Bush que era médico del pueblo y a su hijo German Bush, que iban a tomar café a mi casa con mis padres en Concepción. Conocí a los padres del presidente Hugo Banzer, Don César Banzer que en esa época era subprefecto. El presidente Banzer estudió en mi misma escuela. Eran mis vecinos y vivían en la esquina de la plaza. También tuve oportunidad de conocer al presidente Víctor Paz, a la señora Anita Suárez de Leigue y a la señorita Alicia Suarez”.

Tradiciones de antaño

“Los jóvenes de mi época usan pantalones cortos hasta los 16 años. En la fiesta del pueblo bailaban embarrau (pringao con barro la cara) con música de pífano y tamborita. Las mujeres iban vestidas de tipoy con su moña roja. 

Para bailar en las fiestas o cumpleaños, recién se tenía permiso a los 19 años. Se acostumbraba a rezar a las cinco de la tarde, una semana en cada casa y todos los del barrio asistan. Para Semana Santa no estaba permitido prender fuego, ya que se creía que se quemaba al Señor y tampoco se trabajaba.

Mi padre traía víveres a Santa cruz, en carro de 6 bueyes, vendía azúcar blanca, baya y azúcar negra que se transportaba en buraca (maleta echa de cuero), el arroz se mandaba en un zurrón que es el cuero de la vaca costurado y otras cosas más. Se tardaba 15 días de ida y 15 días de vuelta”.

Recordó que en el mes de mayo las chicas hacían bautizo de las muñecas, se le decía ‘óleo de muñecas’, se nombraban padrinos y hacían una fiesta. ¡Mucha historia y siempre lúcida!.