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Daniela Saucedo y su historia de mamá

Miércoles, 13 de mayo de 2026 a las 10:00

“La maternidad viene a ser la catapulta para convertir los sueños en objetivos que se alcanzan cuando pensamos en nuestros hijos”

Fotografía: Fernanda Cuéllar
(Fernandaphotographyph)


Daniela Saucedo Rivero, 35 años, es mamá de José Esteban, Danamaría y Santiago Jesús. Junto a su esposo Alberto Roca Añez llevan adelante ese proceso continuo que presenta la crianza de sus hijos, los desafíos significativos entre el equilibrio, el trabajo y la vida familiar. Desde su rol de mamá, hoy cuenta su historia, cómo está logrando compaginar la maternidad con la profesión, potenciando habilidades como la organización, la priorización y la resiliencia.


Daniela habla de sus experiencias, una madre con embarazos seguidos y el último en situación de riesgo. En lo profesional, es egresada de Universidad Católica Boliviana como médico cirujana, tiene la especialidad en Medicina Estética y constantes actualizaciones en la restauración de la piel, el mantenimiento de la belleza y salud, para lo que utiliza prácticas médicas que benefician y contribuyen a aumentar la confianza y autoestima de sus pacientes. 


Trabaja con dedicación y crecimiento en ese mundo de nueva medicina, en Esbeltic Spa Médico.
Aquí anota cómo llega al mundo profesional de la belleza, porque más allá de la estética, habla de un campo que conecta la salud, la expresión personal y la armonía, siendo una experiencia sensorial: 


“Es una forma de llegar a la mejor versión de la persona, y muchas veces mejorarle la calidad de vida con pequeños detalles que realizan su belleza”.   Dice que toda esa inspiración proviene desde sus reinados de belleza, en el Mundialito de Fútbol de la Academia Tahuichi 2007, en la agrupación Juventud Carnavalera 2011 y su hermosa experiencia de Reina del Carnaval Cruceño 2013.

Trabajo y maternidad, cuéntanos tu historia:
Me convierto en mamá a los 27 años, cuando profesionalmente sentía que me faltaba un empujón para mi especialidad.
Yo creo que, sin duda alguna, mi primer hijo fue ese impulsor del coraje que me faltaba para crecer y avanzar en mi carrera.

Mi niño José Esteban, de 7 años, llega a poner mi mundo de cabeza, porque con él aprendo lo que es ser mamá y la responsabilidad que conlleva, ya que en todo ese proceso pude aprender con mucho amor. Esteban goza de un carácter muy simpático y amiguero, pero a la vez muy sensible y noble. 

Luego, viene mi hermosa y amada Danamaría, que es el sueño de cualquier mamá, ya que es una niña que a sus 4 años es mi compañera de vida y no deja de sorprenderme con su capacidad de razonar y resolver las cosas. Ella se lleva el mundo por delante.

Por último, tengo a Santiago Jesús de cuatro meses, y fue un embarazo que finalizó con alto riesgo, felizmente controlado. Mi hijito llegó a completar nuestra familia y algo que me impresiona de él es que es un bebé súper risueño, donde puedo ver a Dios cuando miro sus ojos. 


Mis tres hijos llevan el nombre de Jesús, María y José, en honor a la Sagrada Familia, ya que Dios viene a ser el centro de nuestras vidas y le estoy agradecida por estos niños maravillosos que me envió. 

¿Ser mamá, a veces significa renunciar a tus sueños?
Absolutamente no. Ser mamá viene a ser la catapulta para convertir esos sueños en objetivos que se alcanzan rápidamente cuando pensamos en nuestros hijos. Gracias a ellos es que nacen mis ganas de superación y de mostrarles que todo es posible, siempre y cuando se trabaja con amor y honestidad. 
 

No hay límites. Toda mamá entiende los desafíos y el equilibrio casa y trabajo, sabemos que no existe la perfección, lo que cuenta es esa conexión emocional auténtica junto a los hijos.
 

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