En el programa 'En confianza', Natali Justiniano comparte lo más destacado de su entrevista a Deanna Cañedo Patiño, directora creativa y gerente general de House of BCP, la Casa de Diseño Beatriz Canedo Patiño. Una oportunidad para conocer más de cerca la historia de su tía, Beatriz Canedo Patiño (1950 - 13 de abril de 2016, en La Paz), la diseñadora de moda boliviana pionera en el uso de tejidos de camélidos y siempre recordada como la Reina de la Alpaca.
Y así, Deanna enseña sobre su herencia, desde un espacio que busca preservar nuestro patrimonio y la cultura boliviana.
Se nos viene a la mente esa jovencita de catorce años que conoció ese “mundo de la moda” de la mano de su tía y terminó enamorándose.
¿Recuerda ese momento?
¿Cómo fue llegar al atelier?
Inolvidable. Cómo no está grabado en mi corazón, grabado en mi mente, fue descubrir un universo de lujo. Descubrir ya no a mi tía, sino a la mujer visionaria, pionera, apasionada, que cada día lo que más me asombraba era verla como si fuera su primer día en el atelier. Las telas, la suavidad, los maestros, el corte. Todo eso me parecía impresionante. Entonces, ¿cómo no querer ser como ella?
¿Cómo era Beatriz lejos de las telas y del glamour?
Sobre todo, hablamos de una mujer extremadamente sensible que al ver las noticias del mundo se le caían lágrimas. Una mujer que quería ayudar. Una mujer extremadamente disciplinada.
Y eso es algo que realmente recibo como lección de vida, su disciplina para poder llevar una empresa. No solamente como una forma de dar empleos a familias, que tiene un impacto social muy grande, pero una empresa que realmente es una herramienta para cambiar la identidad de un país.
¿Qué le enseñó su tía?
Tantas cosas más. A ver, creo que la más especial es no perder tu esencia. En el atelier no existía un día normal, no existía un día normal. Cada día tenía sus sorpresas. Era un descubrimiento sobre la fibra noble de alpaca llamada vicuña.
El corte y la confección a mano, algo que se me queda grabado en mis sentidos y me encanta y siempre digo que es mi sonido favorito. Es el sonido de la tijera cortando la tela, el sonido del vapor de la plancha. Para mí es toda una sinfonía de la alta costura.
¿Cómo se lleva el peso de una marca y una historia en Bolivia?
Mentiría si dijera que no pensé mucho en continuar. Yo vivía entre España y Estados Unidos, y había la tentación de quedar afuera. Pero de ahí también fue la madurez de decir aquí estoy cumpliendo mi sueño, estoy ejerciendo mi misión y creo que es tiempo de enraizarme en mi país.
“Sí se puede exportar de Bolivia, sí se puede crear empresa, sí se puede mejorar la calidad de vida de los empleados de una empresa”, eran las palabras de mi tía, y es realmente un mantra para nosotros de la Casa de Diseño Beatriz Canedo Patiño.
¿Aún hay esa necesidad de ser fuerte al frente a su empresa?
Creo que la fortaleza, y ahí viene la resiliencia, se ejerce y se construye cada día. Yo me pongo a pensar en el legado de mi tía desde los años noventa, una de las primeras mujeres empresarias que se abrió camino y salió de Bolivia. Lo hizo todo sola en un mundo que no estaba acostumbrado a identificar o asociar una gran empresa con una mujer. Y ahora, como House of BCP nos permite ser también un ejemplo para inspirar, para demostrar ese sí se puede.
Hoy en BCP, ¿qué la hace sentirse más orgullosa?
Mi equipo, los proyectos que tenemos. Hemos sobrevivido y no solamente sobrevivido, pero realmente florecido a través de las crisis que hemos pasado en Bolivia y creo que ahora es nuestro momento. Creo que mi tía estaría muy feliz de ver cómo hemos honrado su legado, con mucho amor, con mucha dedicación y que su mismo equipo sigue con nosotros.
¿Qué significa generar empleo con algo tan profundo?
Es lo más hermoso porque puedo cambiar y mejorar la vida de cada persona y de cada familia que es parte de la marca BCP y eso es maravilloso. Significa que detrás de cada colección hay familias de artesanos. Eso nuevamente cimienta la responsabilidad que existe como empresa, como país, para seguir adelante. Yo siempre les digo a mi equipo, qué hermoso pensar que por BCP han podido acceder a una vivienda, han podido mandar a sus hijos a la universidad, han podido mejorar realmente sus vidas y yo creo que ese es realmente el rol del empresario.
¿Cuál cree que es ese “hilo invisible”, que conecta a su tía, a Dana, a los artesanos y a Bolivia?
¡Qué hermosa pregunta! Qué linda reflexión tendría que decir. Es el amor, pero el amor hacia una misión, la pasión que nos une por hacer lo que hacemos, por tener el privilegio de continuar con su legado.
¿Cuál es ese siguiente paso?
Por los 10 años al frente de House of BCP vamos a lanzar nuestra colección Otoño / Invierno, que me ilusiona mucho porque estoy trabajando con una paleta de colores inspirada en el Salar de Uyuni. Estamos retomando las innovaciones textiles que fueron introducidas por nuestra fundadora en los noventa, con el uso de la alpaca, lino, seda, y el tejido con el cuero. Vuelven sutilmente los años 90. Además, tenemos la influencia de la película de Caroline Kennedy, porque queremos ser como ella, en la moda, la belleza a través de la sencillez, la autenticidad que no busca ostentar.