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Tener una estima equilibrada es importante en cada aspecto de la vida. Esta se forma por el conjunto de pensamientos y sentimientos inculcados por los demás, que influye en nuestra relación sicosocial (cómo afrontar las adversidades cotidianas) y, por último, también se ve involucrada la salud física y mental.

Desde el punto de vista del bienestar y en lo que concierne al tema de la obesidad (que se caracteriza por un exceso y acúmulo de grasa en el tejido adiposo), se debe valorar varias aristas, no solo como el resultado de una mayor ingesta alimentaria, pérdida del control de comer o una escasa fuerza de voluntad para adelgazar.

Esto quiere decir, que puede ser consecuencia de conductas alimenticias mal establecidas que se van formando a lo largo de la vida, eventos traumáticos en la niñez, estrés, pérdida familiar, falta de integración o rechazo social.

¿Cuál es el problema?

La obesidad claramente puede influir en la autoestima de una persona, pero depende del grado de sobrepeso y de la edad en que se presente este problema de salud.

No es lo mismo un niño, un adolescente o un adulto obeso. Un niño que ha sido siempre obeso, se ha visto expuesto a burlas constantes, por lo que su autoestima se ha ido construyendo en base a esas burlas; en la adolescencia también es complejo, porque se está consolidando la propia identidad, el aspecto físico cobra mayor relevancia y se empieza a funcionar con respecto a lo social. Es distinto en la adultez, por ejemplo, el que siempre ha sido obeso viene con la autoestima dañada, en cambio, quien se vuelve obeso de adulto, no necesariamente tiene un baja autoestima. Sin embargo, cuando la obesidad afecta la calidad de vida, la autoestima comienza a verse amenazada.

Conductas

De tal manera, que padecer obesidad a cualquier edad, trae consigo una infinidad de conductas des adaptativas que afectan a la personalidad de quien la padece y causa serios problemas:

1.- Falta de autoestima que se refleja en la insatisfacción corporal (un sujeto obeso se enfoca demasiado en sus imperfecciones físicas) más que en sus virtudes y, con frecuencia evita mirarse al espejo.

2.- Pueden presentar serios trastornos depresivos o cuadros de ansiedad e irritabilidad.

3.- Mantienen un perfil bajo y aislamiento en las relaciones sociales.

4.- Se estresan en el hogar y experimentan frustraciones constantes en las tareas que realizan diariamente. Su situación es complicada, en la forma de afrontar la vida.

Solución

“Es importante el acompañamiento sicológico, porque bajar de peso no es necesariamente mejorar la autoestima, tiene que ver con un trabajo personal de reconocerse con virtudes y defectos, y desarrollar habilidades para desenvolverse mejor en la vida”, remarcan la sicóloga Fidela Romero y la directora médica del centro Lain, Yngrid Artunduaga.

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