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Yayoi Maruya de Araujo desde pequeña se sintió atraída por la repostería. Pero fue en 1994, en el lejano país de Japón, que se inició profesionalmente en este dulce oficio, y en Bolivia arrancó en 1999.

Al hablar de las tortas nupciales indica que ser partícipe de un momento tan especial de la vida de los novios, poder ejecutar el diseño y plasmar sus sueños e ilusiones, es una experiencia muy gratificante.

“En la actualidad, la gente busca opciones más saludables, es por ello que la masa más requerida es sin gluten y elaborada con harina de almendras. Como profesionales, siempre estamos actualizándonos e innovando, para ofrecerle a los novios lo último en tendencias internacionales en diseño, estilos y sabores. Utilizamos ingredientes nacionales e importados que garanticen un producto de alta calidad”, indica la repostera.



Transformaciones

A lo largo del año, las coberturas básicamente son las mismas, pero las condiciones climatológicas de Santa Cruz, dan lugar a que nuestros métodos de manejo y conservación varíen.

Yayoi completa: “Tiempo atrás, los pasteles nupciales eran más pequeños, de distribución horizontal y pisos de altura uniforme, pero de unos quince años para acá, han ganado mayor tamaño, la distribución vertical y los pisos son de diferentes alturas.

Actualmente, los pasteles son más altos y delgados, con juego de alturas en los pisos, dependiendo de la decoración y lo que se quiere resaltar. La tendencia actual son las porciones decoradas individualmente en cada plato, es por ellos que para el pastel nupcial optamos por combinar pisos falsos con comestibles, lo que nos permite lograr el tamaño requerido por el diseño, para que se luzca la decoración y los detalles”.

A la hora de elegir el relleno, lo que prima es el sabor. El más pedido por los novios el de coco y, entre los sabores premium, el de copuazú. “La última incorporación, es el de limón siciliano, que también ha tenido una gran acogida”, remata Yayoi de Araujo.


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