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Adela Zamudio fue una reconocida poetisa cochabambina, dedicada desde muy joven a la enseñanza. Fundó la primera escuela de pintura para mujeres en 1911, y mientras realizaba su actividad intelectual acompañada de la docencia luchó por la emancipación social e intelectual de la mujer.

Autora de tres importantes obras: Ensayos Poéticos que publicó en Buenos Aires, en 1887; el poemario Ráfagas que publicó en París, en 1913; y la novela Íntimas, también publicada ese año, y ahora es considerada una de las 15 novelas fundamentales de Bolivia.

En 1926, el Gobierno Boliviano la reconoce como la más elevada exponente femenina de nuestra literatura. En 1980, la presidenta Lidia Gueiler Tejada instruyó que se celebre el 11 de octubre ‘Día de la Mujer Boliviana’, en honor a su nacimiento, y dos años más tarde circuló el billete de cinco bolivianos con la imagen de Zamudio.

Ella es sin duda una escritora interesantísima en cuanto al legado y lucha que tuvo en su época por los derechos de las mujeres. Galardonada casi un siglo más tarde, será por siempre recordada como una mujer excepcional, dejándonos un poema final en su epitafio en la ciudad de Cochabamba: “vuelo a morar en ignorada estrella, lloradme ausente, pero no perdida”.

¡Oh mortal privilegiado, que de perfecto y cabal gozas seguro renombre! Para ello, ¿Qué te ha bastado? Nacer hombre. (Extracto de su poema Nacer hombre, escrito en mayo de 1926).

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Constanza Arata

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