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Desde las 18:00 del sábado previo al día de la Santísima Trinidad, Will A. se preparaba con sus amigos para cumplir con la tradición de la fecha: entrar a los patios de sus vecinos para tomar algo sin pedir permiso y así, en complicidad con la oscuridad de la noche, salir sin que nadie se diera cuenta, con alguna prenda. Corría la década del ‘60, en un pequeño pueblo situado en el enclave de las pampas grigotanas y las primeras estribaciones de las serranías del Chaco boliviano.

Esa historia que lanzó alguien desencadenó la tertulia de un grupo de devotas de la Santísima Trinidad, al salir de la iglesia de la Virgen del Carmen, en el municipio de Cabezas, provincia Cordillera. Así nos remitimos a la memoria oral de sus habitantes para conocer sus costumbres y tradiciones.

El día en el que los robos se perdonaban

Fanny viuda de Núñez contó que hace muchos años atrás, en la víspera de la Santísima Trinidad, se cometían robos que, según la tradición eclesial, no tenían castigo de Dios y menos del agraviado.

“Eran fechorías o ‘dañineras’ de los muchachos, el más osado se metía a los patios de las casas y robaba gallinas, chanchos, chivas o algún accesorio de las cocinas, para llevarlos a otra casa. Y así al día siguiente la gente iba por el barrio buscando sus objetos perdidos. Se armaba el festejo y jolgorio entre parientes y vecinos. Así se vivía un domingo divertido, con motivo de la fecha”, explicó Martha Egüez.

A su vez Susana Pedraza acotó: “Los curas de esos tiempos decían que había indulgencias por los robos, que ese pecado no contaba, porque la finalidad era compartir y confraternizar sanamente entre amigos y vecinos. El domingo de la Trinidad, salían los vecinos a preguntar en qué casa estaban sus cosas o si habían visto a sus animales, reían e intercambiaban las historias y comidas. Una bonita costumbre que se ha perdido con el tiempo”.

Bajo el mismo tenor, Mery de Arauz contó una anécdota: “Tengo un tío, hermano de mamá, que le encantaba hacer ‘jochas’ en la víspera de la Trinidad, se metía a los patios de los vecinos en complicidad con sus amigos y robaban gallinas, al día siguiente las llevaban a la misma dueña de las aves para que las cocine y coman todos, claro ya muertas y peladas las gallinas, no las reconocía nadie. El fin era celebrar la fecha”.

Por su parte, Roberto Thames, párroco emérito de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, afirma que el séptimo mandamiento de la Ley de Dios, dice: No robarás, y esto es una norma moral de los cristianos católicos, “aunque las costumbres de antaño de los pueblos que conservaban las creencias de tiempos inmemoriales, mezclaron lo que estaba fuera de los ritos religiosos con lo pagano y esto se confundió, que pasó a creerse como verdadero; pero eso era antes, creo que hasta la década del 70, ya se ha perdido esa costumbre, porque robar no es bueno”, expresa entre risas, al escuchar las narraciones.

La fiesta de la Santísima Trinidad

La Iglesia católica recuerda la festividad de la Santísima Trinidad el domingo siguiente de Pentecostés y esta fecha, también importante para los cristianos, es 50 días después de la Pascua, “porque la Santísima Trinidad nos hace familia”, aclara Thames. Según la tradición de la Iglesia, este día, los sacerdotes visten túnicas verdes, que simbolizan el poder vivificante y renovador.

La fiesta de la Santísima Trinidad se instituye en memoria de la venida del Espíritu Santo a la tierra. Simboliza la unidad de Dios Padre, Dios Hijo y Espíritu Santo.

Ahora, los católicos caminan rumbo a la celebración de Corpus Christi, otra fecha importante en el calendario eclesiástico, que es reconocido por el Estado como feriado nacional. Esto será el próximo jueves 16 de junio.

En otros rincones del país

En la ciudad de La Paz, la celebración de la festividad del Señor Jesús del Gran Poder tiene lugar el día de la Santísima Trinidad. Es una emanación del modo de entender y practicar el catolicismo característico del mundo andino, esta fiesta transforma y dinamiza cada año la vida social de ‘la ciudad maravilla’ y sede de Gobierno.

La festividad comienza con un desfile o entrada, en el que participan unas 40.000 personas que recorren los barrios de la ciudad, cantando y bailando en ofrenda a la imagen venerada. Las danzas poseen un valor sagrado para las más de 70 fraternidades al son de melodías interpretadas por unos 7.000 músicos.

Por su parte, en la capital del Beni, la ciudad de la Santísima Trinidad, este año retomó sus actividades, tras dos gestiones en pausa por la pandemia. En la “Chope Piesta Santísima Trinidad”, se ha conmemorado los 336 años de su fundación.

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