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Trabaja de día y de noche. No quiere ser llamada heroína, afirma que es una profesional con una carrera maravillosa, que ha sabido adaptarse en los tiempos y que solo quiere seguir haciendo su trabajo de manera excelente, como le gusta hacerlo. Ser enfermera es una vocación de amor y buena voluntad. Elsa Ximena Salces Caba tiene 28 años, es licenciada en Enfermería, magister en Cuidados Intensivos y Terapia Intensiva, tiene un diplomado en Enfermería, Nefrología y Hemodiálisis; y se encuentra cursando un posgrado en Educación Superior. Se desempeña en la Caja Nacional de Salud, Domo UTI Covid-19 y en el Hospital Municipal Pampa de la Isla, Terapia Intensiva Covid-19. Mientras tanto, y con el corazón en la mano, agradece la bendición de vivir con sus padres y su hermana. El hogar donde la esperan con los brazos abiertos.

¿Cómo es el día a día de las mujeres vestidas de blanco, que cuidan a los pacientes durante largos turnos, cubriendo las falencias en los hospitales?

Es muy difícil y agotador debido a que ingresamos casi 12 horas completas con el equipo de protección personal, EPP, a un campo de batalla del cual no sabemos si saldremos vivas o si llevaremos ese virus a nuestro hogar. Todas mis colegas son admirables por su ejemplo de fuerza, valentía, dedicación y amor por nuestra vocación de servicio ante la sociedad, su profesionalidad y humanidad no tienen precio. Las sonrisas de las familias y de los pacientes que están ganando la batalla, lo vale todo el sacrificio.

¿Si volvieras en el tiempo cambiarías de profesión?

No, no cambiaría de profesión, ser enfermera me llena el alma, ayudar a esa persona cuando más nos necesita, el ver su recuperación y yendo a casita con su familia no tiene precio, yo nací para esto.

¿Cuáles son las quejas más frecuentes entre enfermeras? ¿Qué esperan de las autoridades y del sistema de salud?

No tenemos sueldos como profesionales, a pesar de que muchas de nosotras tenemos maestrías y diversas especialidades, no estamos reconocidas a escala nacional como profesionales, nos pagan como técnicas, para las autoridades creo que no existimos. Muchas de nosotras no tenemos ni estabilidad laboral, esperamos que valoren nuestro trabajo y así ser reconocidas como profesionales. Es un derecho irrenunciable que tenemos todos. Nuestra remuneración salarial no está a la altura de nuestro sacrificio. Nos llaman héroes, pero no lo somos, somos profesionales con una carrera maravillosa que ha sabido adaptarse en los tiempo y que solo quiere seguir haciendo su trabajo de la mejor manera.

¿Qué experiencia o lección de vida podemos sacar de la pandemia del Covid-19? 

Que nuestras autoridades y el sistema de salud no están preparados para una contingencia de este tipo y eso hace que los perjudicados en situaciones de catástrofe seamos los ciudadanos de a pie. Hemos demostrado como personal de salud que somos más humanos. Entiendo también la necesidad de la población, la urgencia de salir a trabajar, pero que lo hagan con todas las medidas de seguridad porque la vida no tiene precio. La pandemia puede llegar a todos, realmente, nadie está libre de este mal. Un mensaje a las jóvenes que piensan estudiar enfermería y a las que están empezando a trabajar en clínicas, hospitales y centros médicos. Les pido que sigan luchando por sus sueños, las enfermeras, más que nadie, saben cómo cuesta terminar esta carrera, tendrán días en que su vocación se pondrá a prueba, pero su sacrificio, esfuerzo y trabajo incansable es lo que nos destaca a las demás profesiones. Todo se puede con fe y voluntad.

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