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Con el pasar de los años, la llegada de Internet y la globalización, las tejedoras fueron olvidando poco a poco las agujas, palillos, lanas e hilos, que usaban con mayor asiduidad cuando se acercaba la época invernal, pues elaboraban chompas, ponchos, chulos y chalinas para los miembros de la familia o para vender a los vecinos y amigos.


De pronto ya esto no fue necesario, porque las importaciones abarataron los costos de los productos y la gente dejó de precisar de ropa de lana hecha a mano. Invadieron los comercios prendas nuevas y de medio uso, lo que sepultó el arte de tejer modelos exclusivos y hechos en casa por las madres, tías, abuelitas o vecinas.


Retornan las tejedoras

Ahora, hay una nueva tendencia, se dice que tejer es el nuevo yoga del siglo XXI para combatir el estrés, se conoce como lanaterapia, que no es otra cosa que el antiguo oficio de tejer a mano, solo que ahora rediseñado como un nuevo fenómeno social y que además tiene grandes beneficios para la salud mental y física.


Según la psicóloga Ingrid Saavedra, tanto es el boom, que tejer se ha convertido en una moda de los más ‘cool’ y lo más ‘in’ entre los famosos, así que también está de última, entre los demás mortales.


“Tejer es terapéutico, pues no solo es fuente de inspiración y creación, sino también de sanación y armonía, que permite conectarnos con nuestras emociones de un modo más amigable y pausado, al mismo tiempo que nos posibilita una comprensión bastante más profunda acerca de sí mismos y el mundo que nos rodea”, remarca Saavedra


Además de liberar el estrés o canalizar la creatividad, la lanaterapia tiene muchos otros beneficios: 

1. Mejora la actividad cerebral. Cuando tejemos a mano, aumentamos la coordinación cerebral y trabajamos los dos lados de los hemisferios cerebrales.

2. Mejora el estado de ánimo y reduce el estrés. Al tener las manos ocupadas tejer con lana nos ayuda a desconectar, dejar de pensar al incrementar la dosis de endorfinas capaces de relajarnos y nos da una grata sensación de bienestar.

3. Ayuda a la movilidad de las manos. Con los años, las manos van perdiendo destreza, por eso es muy importante mantenerlas activas. Obtendremos beneficios sobre enfermedades como la artrosis, el síndrome del túnel carpiano o la artritis.

4. Aumenta la autoestima y la creatividad. Cuando hacemos una manualidad, la creatividad e imaginación se disparan. Tomamos las riendas y solo depende de nosotros el resultado final de la obra. Esto sube nuestra autoestima y nos sentimos mejor.


Llegó el invierno y con él las lanas

Hablando de tejer y de las bajas temperaturas de esta época, que obligan a cambiar las telas sueltas por otras más abrigadas. Existe una variedad de prendas de invierno, pero es importante tomar en cuenta el material con el que están elaboradas para que ayuden a contrarrestar el frío, sean ideales para la piel y mantengan el calor del cuerpo.


Sandra Gordillo Gutiérrez, tejedora cruceña que se dedica a hacer prendas con hilo, en verano, hoy retoma las lanas para dar rienda suelta a su imaginación y atender pedidos de sus clientes.

“Es importante tomar en cuenta que la ropa sea abrigada y funcional para permitir la movilidad de la persona. Por ello, aconsejo vestirse por capas, de esta manera conservamos el calor corporal y aislamos el frío y la humedad, de nuestro Santa Cruz”, indica Sandrita.


Aclara también que  la lana es un material sumamente térmico, ideal para las bajas temperaturas, pero al contacto directo con la piel, puede picar. Por ello, se debe usar sobre otras prendas de algodón, franela o polar.


“Con lana se puede crear infinidad de prendas únicas, eso es lo más importante al adquirir una chompa hecha a mano, las tejedoras no somos máquinas, no hacemos en serie la ropa. Por ello, no encontrará otra igual a la que usted encargó o hizo por sí misma. Anímense, tejer es muy lindo y relajante”, recomienda la joven tejedora, que no ha llegado ni a las dos décadas y ya es una experta.

Asesoramiento: Ingrid Saavedra: ingridsvdr@gmail.com / Sandra Gordillo: 613-25209

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