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Es en circunstancias como las actuales cuando probablemente brota con más fuerza la vocación del médico, cuando mayor es el orgullo de dedicar la vida a servir y ayudar a los demás. La población aplaude a los profesionales sanitarios y dice que son héroes. Ellos repiten que no quieren ser héroes. Solo quieren hacer su trabajo de la mejor forma, con medios adecuados y un reconocimiento de su labor que se refleje en mejores condiciones laborales. Porque la medicina es una profesión vocacional.

Este es el escenario, para el que la universidad no prepara, el que le tocó vivir a la médica Geannine Pinto Durán, soltera, la menor de cinco hermanos, hija de Arturo Pinto (+) y de Ma. Teresa Durán; madre de Santiago Mauricio Pinto (12).

Cuenta que su padre la inspiró a seguir la carrera de medicina, porque él amaba la profesión. “Soy graduada con título de Oro en Medicina General Integral, en La Habana - Cuba (2008), actualmente me desempeño en el sector empresarial como médico con orientación en Salud Ocupacional, atención médica para promoción y prevención de salud en empresas, con el objetivo de alcanzar el máximo bienestar bio psicosocial en los trabajadores y hacer de su trabajo un lugar seguro y saludable”. 

¿Es docente de medicina?

Docente en la Escuela Militar de Ingeniería (EMI) - Prestigio Disciplina y Mejores Oportunidades. En la UAGRM, en la Unidad de Postgrado. Docente en Inegas (Instituto para la Excelencia en los Negocios del Gas, Energía e Hidrocarburos). Dicto cursos básicos para distintas empresas y sobre todo como facilitadora de cursos de Primeros Auxilios, Trabajo en Altura y Persona Calificada Bajo Norma Boliviana NTS 003/17, para el Centro de Entrenamiento 3M Bolivia. 

¿Cómo enfrenta la pandemia?

Al iniciar la pandemia por Covid-19 y toparnos con la avalancha de los pacientes positivos, el abarrotamiento de centros de salud y hospitales, y/o pacientes que no querían o que no tenían los recursos para asistir a un centro hospitalario, decidí atenderlos en sus domicilios, desde estadios leves a moderados, hasta pacientes graves; pero con la gracia de Dios lograron salir de la crisis. Cuidé de no poner en peligro la vida del paciente, y casi el 98% fue atendido en su casa. 

¿Fueron y siguen siendo tiempos difíciles?  

Ha sido un periodo muy duro. Como persona, madre y profesional, he dado al máximo, sin horario, muchas veces sin comer, sin dormir, la prioridad es la atención de los pacientes y familias enteras con el virus y de toda cuanta persona necesitó de mi ayuda, tanto moral, espiritual o física, ya sea vía telefónica o presencial, porque en estos tiempos el paciente requería además que uno esté ahí, que lo pueda examinar, hablar, orientar y explicar claramente  acerca de esta nueva patología, con paciencia, ya que la afectación fue mayormente psicológica, entraron en pánico, al estar frente a algo desconocido.

Mi prioridad era reevaluar cada caso y hacer el seguimiento continuo, para ver que el avance sea el correcto hacia la resolución de la patología con éxito. Sufría con cada paciente, oraba por cada uno de ellos, ponía sus vidas en las manos de Dios para que les conceda la sanidad completa, la confianza, la calma, la paz y la paciencia que requerían para aguantar el encierro y las crisis que provoca esta enfermedad tan devastadora. 

¿Le ha cambiado la vida?

Atender a pacientes Covid-19 me ha cambiado la vida, amo mi profesión, amo el contacto y brindar ayuda a todas las personas, sin tiempo ni espacio ni lugar ni condición social, en todo momento y cuando la necesitan. Atiendo con pasión, entrega total y humana, si no puedo resolver el problema busco ayuda con colegas de otras áreas, como neumólogos, fisioterapeutas y mis amadas enfermeras, sin ellos no hubiera sido posible salvar tantas vidas.

¿Es un gran reto como profesional?

Me considero una persona bendecida, no he pasado por Covid-19, me siento protegida por Dios, con vocación y pasión para ayudar. Dedico mi tiempo y disfruto la atención de pacientes, de trabajadores, de los alumnos en las universidades y la prioridad de amor y educación a mi hijo, mi compañero y apoyo en esta lucha sin descanso contra este nuevo mal. Me actualizo de forma continua, duermo poco, hago ejercicios y mi energía sale a diario y se regeneran mis fuerzas al ver los resultados obtenidos.

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