Escucha esta nota aquí

No hay duda que con el paso del tiempo el rol de madre ha cambiado de manera notoria. ¿Cómo asumieron nuestras madres y abuelas la maternidad y cómo lo asumen las mujeres actuales? De eso vamos a hablar hoy en nuestra edición especial dedicada a ese ser. 

La sicóloga Teresa Paz, especialista en terapia familiar, dice que atrás quedaron los tiempos en que las mamás se dedicaban exclusivamente al hogar y a la crianza de los niños. Las familias eran grandes, por lo que mantener el orden en casa absorbía casi todo su tiempo.

La maternidad ha tenido su propia historia, fue transformándose, no ha sido estática, tampoco universal y atemporal. En este sentido, podemos decir que las madres del pasado tienen poco que ver con las del presente por una razón fundamental: cambió el rol social de la mujer entre otros aspectos.
Antes, la maternidad pertenecía al orden de lo íntimo, de lo privado y todo lo que tenía que ver con el crecimiento personal y el desempeño en la sociedad era atribuido al varón. Hasta no hace mucho conocíamos un solo modelo de madre: la que se quedaba en la casa al cuidado de los hijos sin posibilidad de tener un trabajo fuera y cuya única responsabilidad era el cuidado de los hijos y el hogar, agrega Paz. 

Un aspecto importante, aclara la profesional, era que la crianza tenía un sello de mayor firmeza con valores, límites claros, además corregían, acompañaban y estaban pendientes de su familia. Hoy en día ese modelo casi no existe y estamos frente al surgimiento de nuevas formas de maternidad.

Es importante señalar que cualquiera sea la forma en que llegue una mujer a la maternidad, el amor de madre siempre es el mismo, puro e incondicional, porque madre hay una sola, pero modelos de maternidad hay muchos. Lo que puede cambiar es el impacto social de la maternidad y la forma en que la mujer viva la crianza de sus hijos, sostiene Paz.

De esta manera será más relajada, en el caso de las madres que trabajan, pero están acompañadas por sus maridos en las tareas de crianza, o más exigente para aquellas madres que están solas al frente de hogares monoparentales. “De alguna manera la independencia femenina se ha convertido en una dura tarea, debido al desafío de cumplir muchos roles, lo cual agrega muchas cosas a su vida, llegando en muchos casos a ser la responsable de la manutención convirtiéndose en el sostén del hogar”, asegura, agregando que, por otra parte, los espacios que fueron ganando las fueron posicionando en un sitio donde deben cumplir funciones de manera simultánea. 

Para la sicopedagoga Nadia Rocabado, las madres de antes tenían como rol cuidar del bienestar de los hijos, del esposo y del hogar, en cambio las madres de ahora participan de la economía del hogar como proveedora, ello le demanda actualización constante sin descuidar el cuidado de los hijos y del hogar, sin duda alguna las madres de hoy no disponen del mismo tiempo como las de antes para ocuparse del hogar, pero sí cuentan con servicios que las apoyan: guarderías, maestros y centro de cuidado y recreación.

La misma demanda social y económica hace que la madre de hoy planifique cuántos hijos puede hacerse cargo tomando como parámetro lo económico, el tiempo que se le debe dedicar a cada hijo, el tiempo que ella precisa para desarrollarse en la actividad profesional o económica que desempeña. Al contrario, antes, esos aspectos no eran necesarios tomarlos en cuenta y las familias eran amplias, señala Rocabado. 

A pesar de todo, añade Paz, hoy en día hay cada vez menos madres sumisas que soportan todo por conservar a la familia. La mujer piensa en su desarrollo personal, en sus intereses y el cumplimiento de sueños y aspiraciones, es decir, el trabajo les da a las mujeres un propósito, autonomía, control y les permite ser eficaces. Sin embargo, todo crecimiento implica una pérdida y en la actualidad hay mamás que se ven obligadas a repartir su atención, debido a la diversidad de roles que desempeñan y en el afán de ubicarse en un lugar mucho más integral para alcanzar logros personales, los mismos que las llevaron a salir del lugar íntimo de la casa y les hacen sentir  el peso de la falta de tiempo para con sus hijos.

Encontrar un equilibrio
El secreto está en la búsqueda de un equilibrio que nos permita hacer solo aquello que más nos interesa o más nos gusta con pasión, y el resto hacerlo correctamente sin tratar de ser todo el tiempo la mejor ni la más linda, la más delgada o la más justa. “Animémonos a equivocarnos, a enojarnos y a perder la paciencia. Somos lo que somos, como nos sale. No importa si otras fueron mejores, nosotras somos ahora las madres. Madres somos las de ahora y madres eran las de antes”, concluye Paz.  
Sicóloga Teresa Paz/Celular 781-87252

Comentarios