¿Cuándo empieza tu historia en el rubro?
Todo empezó desde muy pequeña, acompañando a trabajar a mi mamá, que es estilista. Me encantaba verla feliz y cómo hacía sentir bien a las mujeres que atendía.
Después de la universidad trabajé en el mundo petrolero, pero con el tiempo entendí que mi verdadera pasión estaba en los salones de belleza.
Por eso decidí cambiar de camino y trabajar en Yanbal, donde, al vivir rodeada de maquillaje, fragancias y contacto constante con mujeres, descubrí algo muy especial: cada vez que iba a un salón a hacerme las cejas, nunca quedaba satisfecha, así que terminaba haciéndomelas yo misma.
Con el tiempo me di cuenta de que realmente las hacía mejor, incluso sin tener conocimiento técnico. Muchas personas comenzaron a preguntarme dónde iba y, al saber que me las hacía yo misma, me pedían que también se las hiciera. Me decían que tenía una habilidad especial para lograr simetría y definición. Así nació la idea de tener un salón. Invité a mi prima hermana Maciel Sensano, quien hoy es mi socia, y juntas creamos Espejito, un proyecto que empezó pequeño, pero con mucho amor y propósito. Después de diez años de experiencia, sentimos que Espejito ya nos quedaba pequeño y dimos un paso más grande: así nació Sëns Beauty Experience.
¿Es muy complicado tener un negocio propio?
Sí, es complicado. A la vez que emprender no solo te enseña de números, ventas o servicios; emprender te forma por dentro. Te obliga a mirar tus miedos, ordenar tus emociones, tener sabiduría para tomar decisiones y levantarte una y otra vez con más fuerza.
- ¿Cómo funciona Sëns Beauty Experience?
Ofrecemos servicios de spa, cosmetología, tratamientos faciales y corporales, cuidado capilar, cortes, color, manicure, maquillaje, depilación, perfilado de cejas, tratamientos capilares y especialidad en rizos.
Pero más allá de los cuidados y tratamientos, brindamos una experiencia pensada para que cada mujer se sienta escuchada, cuidada, consentida y renovada.
- ¿Dónde queda el rol de mamá en la crianza?
Cada mamá sostiene una historia distinta, son valientes ante las dificultades.
Algunas trabajan fuera de casa, otras emprenden, otras se dedican por completo a la crianza; y todas, desde su lugar, entregan amor, esfuerzo y renuncias.
- Elegiste ser una madre empresaria...
Lo hice al tomar consciencia de que construir esta vida iba a requerir mucho de mí y que no significaba tener que elegir entre uno de los dos roles, ni sentir que una cosa anula la otra.
No es fácil, pero tampoco es imposible. No soy una mamá perfecta; soy una mamá que lo intenta todos los días, que ama profundamente a sus hijos y que quiere enseñarles, con su propia historia, que una mujer puede soñar, trabajar, emprender, amar y seguir construyendo una vida con sentido y con propósito.
Hoy reconozco que no camino sola. Cuento con el apoyo de mi esposo y mi mamita, que ha sido fundamental para poder sostener este camino.
- Un mensaje para las mamás primerizas...
A una mamá primeriza le diría: date permiso de vivir tu maternidad a tu manera. No tienes que compararte, demostrar nada ni cumplir con expectativas ajenas.
Tu bebé no necesita una mamá perfecta; necesita una mamá presente, amorosa y real. A todas: ¡ánimo!