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POR: LICY TEJADA SORUCO

Han pasado casi dos mil horas ininterrumpidas de fuego e incendios en la Chiquitania. La ocurrencia de quemas no es nueva, todos saben que llevamos dos décadas respirando humo en Santa Cruz, sea porque los ganaderos renuevan así sus potreros, al igual que los cañeros y porque la gran mayoría de campesinos, medianos y chicos se deshacen del monte de esa forma.

Tampoco son nuevos los desmontes e incendios en la Chiquitania, los registros dan cuenta de siete municipios del área en los que los desmontes y quemas ilegales son recurrentes y encabezan, por superficie, la taza de desmonte ilegal en Bolivia.

Los sectores que apoyaron y resaltaron estas normas y políticas fueron la Cainco, CAO, Fegasacruz y más recientemente el sector cañero, con la producción de etanol. 

Para explicar los desmontes y quemas ambas partes arguyen aspectos económicos, pero no hablan de sus bajos rendimientos, de su pésimo manejo de los suelos, de su déficit tecnológico y en general han adoptado una línea donde gobierno y empresa son socios orgullosos del modelo extractivista.

No se inmutaron ni siquiera con el mega incendio que significó un desastre nacional, nunca asumido por el gobierno, sobre el que la Csutcb llamó a sembrar y Evo Morales los justificó clamando “¿De qué van a vivir?” (si no queman), un planteamiento cavernario e irresponsable desde todo punto de vista.

Se han realizado decenas de estudios que ignoran para darles un valor de uso o echan mano de los mismos para criticar a los activistas ambientales que, lejos de quedarse en el diagnóstico, han salido a las calles y a los estrados judiciales a defender los derechos y los bosques de la Chiquitania. Es decir, desde lo urbano se han escuchado las voces de los montes.

Por su parte, Evo Morales en la ONU miente una vez más que está preocupado por el medio ambiente. A pesar de los devastadores incendios, de los desmontes que empujaron al jaguar al punto de su extinción, Bolivia no aparece entre los países denunciados ante la ONU por su impacto ambiental, sí sus vecinos Argentina y Brasil.

Sin embargo, a nivel nacional este incendio le ha cobrado una altísima factura, tanto a Evo Morales como a su opositor, Alianza Bolivia dijo No, por haber aprobado las cuestionadas normas que derivaron en incendios.

Las redes sociales cobraron protagonismo principal en los incendios de la Chiquitania y, esta vez sí, lo que los medios de comunicación callaron tantos años, salió fuera del control de sus monopolios y se expandió hasta el más alejado pueblo, donde la indignación va en aumento.

No es alentador lo que nos espera. Este gobierno patriarcal, como en la colonización de hace 500 años, sacrificó 4 millones de hectáreas quemadas, 18 millones de animales silvestres calcinados, 270 especies de árboles, 150 árboles por hectárea, con diámetros superiores a 20 cm, más de 200 arbolitos de regeneración natural por hectárea, para producir 800 kilos de carne para el imperio chino.