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Jean Carla Terrazas y Nancy Cortez: Herencia de amor y determinación

Miércoles, 27 de mayo de 2026 a las 09:00
Foto: Daniel Chin

Por Redacción

Jean Carla Terrazas y Nancy Cortez transforman el esfuerzo en inspiración, demostrando que el verdadero legado se transmite con el ejemplo

En Santa Cruz de la Sierra, donde la ciudad crece al ritmo de nuevas historias y esperanzas, hay legados que no se miden en metros cuadrados ni en cifras, sino en valores que atraviesan generaciones. En este Día de la Madre, la historia de Nancy Cortez Justiniano de Terrazas y Jean Carla Terrazas Cortez se revela como un testimonio profundo de amor, esfuerzo y continuidad. Todo comenzó cuando Nancy decidió abrirse camino en un sector que apenas tomaba forma. No había certezas, ni rutas claras, ni espacios ganados para las mujeres.

Había, en cambio, determinación. Con cada proyecto, no solo ofrecían un espacio, sino confianza. Entendió desde el inicio que trabajar en el rubro de bienes raíces significaba acompañar sueños ajenos, custodiar esperanzas y responder con integridad. Así, entre desafíos y aprendizajes, construyó algo más duradero que cualquier proyecto: un ejemplo.

Pero su historia no se limitó al ámbito empresarial. En paralelo, formó un hogar donde los valores no se enseñaban con discursos, sino con acciones. Su hija creció observando cómo el esfuerzo y la honestidad podían abrir puertas incluso en los contextos más exigentes.

Sin saberlo, Nancy sembraba en ella la semilla de una vocación que florecería con los años.

Jean Carla Terrazas: “El verdadero equilibrio está en vivir cada momento con sentido, sin dejar de ser madre y mujer”. Nancy Cortez: “El éxito se construye con valores, pero se sostiene con amor por la familia”. Fotos: Daniel Chin

Jean Carla, testigo de ese camino, entendió desde muy joven que detrás de cada terreno existe una historia humana. Aprendió que el éxito no se sostiene sin principios, y que la perseverancia es una forma de amor silencioso.

Inspirada por el valioso ejemplo materno, decidió continuar ese legado, no como una repetición, sino como una evolución.

Convertida hoy en empresaria, madre y abuela, ha sabido trazar su propio rumbo. Madre de Alejandro André, de 28 años y Juan Carlos Chileno Terrazas, de 13; y  abuela de Irene Chileno Fernández (9), ha encontrado en su familia el centro de todo.

Para ella, el equilibrio no es una división exacta del tiempo, sino una presencia auténtica en cada rol que desempeña. En medio de sus reuniones y decisiones, sigue construyendo lo más importante: vínculos sólidos.

Su aporte al sector de bienes raíces refleja esa dualidad entre herencia y renovación. Mientras mantiene los valores que marcaron su infancia, incorpora nuevas miradas, tecnologías y estrategias acordes a los tiempos actuales. Su visión de ciudad apuesta por un desarrollo más humano, sostenible y consciente de las necesidades reales de las personas.

Y es que, en esta historia, la maternidad no es un capítulo aparte: es el hilo conductor. Nancy enseñó con el ejemplo que ser madre no implica renunciar a los sueños, sino encontrar nuevas formas de alcanzarlos. Jean Carla, por su parte, demuestra que ese legado puede transformarse, crecer y adaptarse sin perder su esencia.

En cada decisión, en cada proyecto y en cada paso, ambas reflejan que el verdadero éxito no está únicamente en lo construido, sino en lo que se transmite. Porque hay herencias que no se heredan en papeles, sino en valores. Y hay madres que, sin proponérselo, terminan construyendo futuros enteros.

En este Día de la Madre, sus historias se entrelazan como un recordatorio de que el amor, cuando se combina con propósito, puede trascender generaciones. Que las raíces no limitan, sostienen.

Y que, en el corazón de toda gran historia, siempre hay una madre que enseñó a creer, a persistir y a construir.

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