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Texto Roxana Escobar N. Fotos Lucía Navarro

No teme a lo nuevo. Es una mujer autónoma, autosuficiente. A los 17 años empezó a involucrarse con el periodismo. Le quiebra ver sufrir a la gente, especialmente a los niños y estalla de alegría con una sonrisa del único hombre en su vida, su hijo Máximo. Verlo  crecer sano, feliz y por el camino derecho la deja tranquila y dormir en paz. Lucía Navarro empezó su propio caminar cuando creó su portal de noticias. Lee mucho y no puede dejar de estar conectada al quehacer periodístico. Actualmente está leyendo la Biblia.

¿A qué se refiere con reinvención?, una palabra que se escucha mucho actualmente
La tecnología ha venido a facilitarnos el trabajo. Creo que el ser capaces de asumir esos nuevos retos es lo que nos mantiene vivos como profesionales y como seres humanos. Los nuevos medios han venido a complementarnos. Ahora nos ha tocado vivir en una época donde se ha desarrollado la tecnología y no hay que tenerle miedo al Facebook, al Twitter e Instagram, todas esas plataformas lo que hacen es darnos la alternativa de comunicarnos de una manera nueva y con generaciones nuevas.

¿Cómo se reinventa un periodista?
Manteniéndose al día, y mantenerse al día es atreverse a usar esas nuevas tecnologías, porque a veces algunos tienen un poco de miedo, cuando en realidad ninguno de nosotros nació sabiendo. Hay que atreverse y darse la oportunidad de hacer cosas distintas. Por ejemplo, en mi caso, aprendí a editar, usar cámaras y disfruto de poder crear y experimentar en la calle y hacerle preguntas a la gente, y tener el pulso de la comunidad sobre los problemas que los aqueja y todo eso lo puedo hacer solo con mi teléfono móvil.

¿Esto obliga a salir de la zona de confort?
Las tecnologías nos han obligado a salir de la comodidad. Ahora que hay generaciones nuevas y aparatos nuevos hemos tenido que aprender a usarlos. Ahora con un teléfono móvil podemos además de redactar, subir y editar fotos, realizar transmisiones en vivo, lo que era impensable hace 10 años. 

Después de dejar la cadena de CNN en español, a qué decidió dedicarse? 
Hace un año he creado una página web de noticias y hemos tenido un crecimiento muy bueno y bastante aceptación en las redes sociales. También publico mis columnas sobre diferentes temas relacionados al acontecer político, económico y social de Estados Unidos y América Latina. 

¿Cómo hace para subsistir y poder monetizar sus proyectos comunicacionales?
Estamos empezando la parte de comercialización y monetización del sitio digital, porque en un principio hay que desarrollarlo y promoverlo y llegar a cierta cantidad de visitas. La intención es monetizarlo vendiendo pequeños espacios, y me interesan empresas que presten servicio en todo América Latina y no solo en Estados Unidos, que es donde yo me encuentro. Hemos avanzado con pasos cortos, pero firmes hacia ello, y esperamos tener respuestas de más anunciantes para promover sus servicios a través de mi sitio de internet. 

A qué tipo de noticias está dedicada su página web?
Una de las áreas que estoy desarrollando es el periodismo turístico, donde se habla y se promueve lugares de Latinoamérica que son preciosos, pero pocos conocidos y promocionados. Precisamente en este viaje a Bolivia pretendo hacer reportajes para enriquecer este proyecto de periodismo turístico.

¿Ha pensado volver a la pantalla de televisión?
Me encantaría hacerlo si se presenta la oportunidad, incluso fuera de Estados Unidos. En este momento estoy trabajando en un proyecto relacionado con migración, suministrando información a la comunidad latina sobre lo que es el fenómeno migratorio. Hay tanta gente nuestra a la que le toman el pelo y abogados que les roban dinero prometiéndoles residencia o visa en los Estados Unidos, cuando en realidad en este momento, con Donald Trump, es muy complicado lograr una visa. El proyecto consiste en decirle a la gente la verdad para que no se deje engañar.  

¿Cómo empezó en el periodismo?
Lo hice a los 17 años, cuando empecé a trabajar en un noticiero en México, luego vine a Estados Unidos, en 1993, y he trabajo en Telemundo, Univisión y en CNN en español, y en radio. Ha sido una carrera de 33 años involucrada en el periodismo y con varias escuelas y no solo por las empresas en las que he prestado mis servicios, sino por los compañeros con los que me ha tocado trabajar, gente muy linda y a la cual le tengo mucho aprecio y respeto. 

¿Siempre quiso ser periodista?
Cuando tenía tres años ponía una bolita blanca en el lápiz y hacia de cuenta que era un micrófono y desde esa edad le preguntaba cosas a la gente. Luego,  a los 7 años, dejaba de jugar para ver el noticiero, siempre quería y soñaba con trabajar en los noticieros. Cuando estaba en el bachillerato tuve una bendita oportunidad de trabajar en un noticiero y estudié Comunicación trabajando, obviamente empecé desde abajo. Si volvería a nacer le pediría a Dios volver a ser periodista. 
El único momento cuando me desconecto del periodismo es cuando tengo que estar con Máximo, mi hijo, él es la asignación más importante de mi vida. Es un niño hermoso. Él entiende el compromiso que tengo con la gente. Verlo crecer sano y feliz me deja tranquila y dormir en paz.

Lucía se considera una mujer de carne y hueso?
Soy una mujer de carne y hueso y te voy a decir una cosa: quiero que la gente me vea de carne y hueso, no me siento una estrella, porque las estrellas se estrellan. Como me ven en la televisión soy en la vida real, y de igual forma con mi núcleo familiar, y con la persona más cercana fuera de mi familia, Giuliana, es mi hija postiza y mi brazo izquierdo y derecho. A ella la conocí por Twitter y ella es un ejemplo de que interactúo con la gente. Así como me ves, así soy, y no pretendo poner ningún tipo de pose, porque la gente no es tonta, la gente se da cuenta. La que pregunta, la que se asombra, la que llora y la que sonríe, soy yo. 

Qué cosas le arranca lágrimas y dolor, y qué cosas la hacen feliz?
Me pone sensible situaciones donde los niños son las víctimas, cosas como las que suceden en Siria, los ataques contra tantas criaturas que no tienen la culpa de los enredos de los adultos. Soy una persona que me gusta mucho colaborar y ayudar, pero me quiebra ver a la gente sufrir. 
Creo que lo mejor del ser humano es ser humano.  Ver a mi hijo reír, verlo feliz y verlo que está creciendo sano y por el camino derecho me da tranquilidad y me deja dormir. Estoy sola, y el hombre de mi vida es mi hijo, Maximo. 

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