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Declarada abiertamente amante de los caballos, según sus palabras al referirse a estos animales y por lo que se ve en su perfil oficial de Facebook: Luciana J. Veterinaria Equina, con más de 10.000 seguidores, donde educa y brinda información sobre equinos.

Luciana Justiniano Santos Navarro, nació en São Paulo, Brasil, el 23 de noviembre de 1984. Es veterinaria y zootecnista con especialidad en Clínica y Cirugía Equina, y maestría en Fisioterapia Equina.

Es hija única de José Roberto Santos Navarro (brasilero) y Estela Justiniano (boliviana), radica en Santa Cruz y vive bajo el lema del líder político y espiritual Mahatma Ghandi: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Acérrima activista contra la tracción a sangre y la explotación laboral de animales en contextos urbanos.

¿Cuáles son sus aptitudes como veterinaria?

La persistencia. No me canso, ni me rindo hasta resolver los problemas. Es importante en esta profesión la empatía, trato de sentir lo que sienten mis pacientes, eso hace que tenga una comunicación directa con ellos, casi entiendo su lenguaje, aunque sea diferente al nuestro.

¿Qué es lo que más le apasiona de su profesión?

La capacidad que he desarrollado con mis estudios es lo que hace que pueda hasta cambiarles la vida a mis pacientes, son casi 10 años de capacitación, entre la universidad, la especialidad y la maestría, y más de 15 años de experiencia con mis animales.

¿Cuáles son los mayores retos a los que se ha enfrentado?

El mayor reto es la falta de recursos. Somos el único país de Latinoamérica que no tiene un hospital especializado en caballos, y no solo es por el tema de la infraestructura, sino especialistas en distintas áreas, exámenes de laboratorio y equipos para diagnósticos. Esa es la parte más difícil para dedicarse a esta área de la medicina equina en el país.

¿Desde cuándo dedica sus conocimientos al bienestar animal y trato correcto a los caballos?

Tomé la decisión de dedicarme a los caballos, cuando estaba en el tercer año de la universidad, son casi 17 años que lucho por su bienestar y que ellos vivan en libertad. Me he dedicado a conocerlos mejor y aprender de ellos, me especializo cada vez más, hago actualizaciones, voy a simposios y cursos, como toda rama de la medicina no se termina nunca de aprender. Siempre digo que mientras más estudios tengo, menos sé.

¿Qué es lo más importante que todos deberíamos saber de los caballos?

Debemos saber que el caballo es un animal sensible y tiene muy buena memoria. Su mayor virtud y su gran defecto es la misma, la nobleza, por eso el ser humano abusa de él, a pesar del tamaño, el peso y la fuerza, que él no sabe que tiene.

Mi primer rescate de un caballo fue hace diez años y desde entonces empecé a luchar por su bienestar. Visualicé la problemática que había en la ciudad con los caballos carroceros y como sufrían en el abandono

¿Cuál es su posición de activista para frenar el maltrato animal?

Estoy en contra de cualquier tipo de maltrato, tanto a los animales como al ser humano, creo que nuestras leyes son muy livianas, pero principalmente, más que la punición, está el tema de la educación, hay que incentivar a los colegios, familias, a los medios, para que hablen del bienestar animal, para crear una nueva generación, diferente a la nuestra.

Los que ocasionen maltrato tienen que ser castigados severamente. Gracias a las redes sociales he podido educar a tanta gente, que un caballo sufre al vivir en el asfalto y en medio del tráfico vehicular. El trabajo del veterinario también es educación y bienestar animal.

Con la aprobación de la Ley 1314, que prohíbe el uso de carrozas jaladas por caballos, ¿se ha frenado el daño?

Con la aprobación de esta ley, hace dos años, ha habido una repercusión social, la sociedad se ha dado cuenta que hay un problema y hay más control, la gente que contrata el servicio de estos animales es juzgada, y lo está evitando, hasta ahí la ley funciona.

Por otro lado, los que tienen que hacerse cargo y hacerla cumplir, que son las autoridades y la Policía, no lo hacen, no hay números eficientes para hacer denuncias. Hay zonas rojas donde hay este tipo de maltrato, el uso de las carrozas jaladas por caballos abunda en el Plan 3000, la Villa Primero de Mayo y la Virgen de Luján. Es ahí donde se debería trabajar, ya se debería haber hecho el cambio por la motochatas, pero no se ha hecho nada.



Como activista contra la tracción a sangre ¿Qué recomienda?

Además de presionar que el municipio haga su trabajo, también debemos cuestionarnos sobre nuestro comportamiento, lo principal es no contratar los servicios de estos animales, porque esto también deriva en microbasurales en la ciudad, que dañan a la salud pública.

Se debe denunciar, mandando imágenes, porque si nadie reclama no harán su trabajo los empleados municipales. Las redes sociales son útiles para educar, denunciar y hacer un alto al maltrato.

Indudablemente, la persona que es violenta con los animales, lo es con los seres humanos, el hecho de que sea maltratador animal es un acto de cobardía y sicopatía.

¿Participa de movimientos de apoyo a los animales en el país?

Acá en Bolivia soy una de las fundadoras de los Amigos de los Animales Abandonados (AMA). Internacionalmente, soy parte de los miembros de bienestar animal de la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Veterinarios de Equinos, (FIAVE). Estoy en constantes reuniones con representantes de diferentes países iberoamericanos sobre el tema del bienestar y de los animales de tracción a sangre, recibo colaboración de fundaciones europeas que se dedican al tema de ayuda y rescate de equinos.

¿Tiene una quinta o un refugio para atender a los caballos rescatados?

Ni quinta, ni refugio, por eso desde que inició la pandemia ya no hago rescates. No hay un lugar adecuado donde pueda llevar a mis animales, ni personal que me pueda ayudar con los cuidados. He pedido ayuda a la policía montada, a la Gobernación, al municipio y a distintos lugares, pero no brindan las atenciones adecuadas. He decidido no volver hacer rescate mientras no haya las condiciones para hacerlo de la manera correcta.


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