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Por: Adela Nagashiro


Día del Maestro en Bolivia, fecha para celebrar y reconocer la labor de las personas que son luz en el camino de los ciudadanos que contribuirán a la sociedad con sus buenas acciones. El maestro es ese ser que marca la vida de sus estudiantes por su pasión y compromiso. Hoy destacamos el trabajo de todos ellos, en este sentido reconocimiento.


“Desde mi niñez, soñaba ser maestra. Mi entorno alimentó esa pasión. Mi padre y mi madre eran maestros y yo aprendí mucho con ellos, siempre fueron mi inspiración y ejemplo”, expresó la profesora Elizabeth Camacho Arroyo, recordando el origen de la elección de su profesión.


Sus estudios superiores los realizó en el Instituto Enrique Finot. “Siempre me gustó enseñar a los niños. De esa manera, elegí el nivel de primaria para mi especialidad y empecé a entrar al aula con conocimientos que me permitirían guiar a los más pequeños. Las matemáticas eran y son mi mayor inspiración, aunque las otras materias también me apasionan, porque la educación es integral”, manifestó la maestra y madre de tres profesionales.


“Estar en el aula es como vivir en un laboratorio, donde siempre estás investigando, buscando la manera más interesante de enseñar y aprender con los estudiantes. Por otro lado, leer, consultar y compartir con otros docentes los aprendizajes, es alimentarse para encontrar otras formas de transmitir conocimientos”, explicó la profesora, que desde hace 31 años se dedica a la docencia, a la investigación y a capacitarse constantemente.


Un paso adelante

Su mirada, desde el aula, siempre fue más allá, porque indagaba cómo se enseñaba y se empleaban otras metodologías, en otras regiones del país y el exterior. Las experiencias de otros docentes, dedicados a la investigación, la inspiraron para alistar su mochila y viajar a Buenos Aires, Argentina, donde participó en varias Jornadas Pedagógicas y compartió con grandes estudiosos de Latinoamérica, como Emilia Ferreiro, Claudia Broitman y Delia Lerner, entre otros.

En el aula, señala Camacho, el maestro se convierte en un ser innovador porque ya no puede seguir con el mismo método de enseñanza. Hay que ver al estudiante como el ser que genera sus propios conocimientos, a partir de la guía del maestro. Ellos son capaces de plantear hipótesis, indagar, dar sus respuestas con fundamentos y crecer de forma integral en su individualidad.

 

Emprendedora

Así, alimentada con ese deseo de ir más allá de lo cotidiano, la maestra Elizabeth no dejaba de pensar y soñar en enseñar sorprendiendo a sus estudiantes. Con ese espíritu empezó, desde el aula, a producir material, textos, para acompañar el crecimiento de sus estudiantes.


Actualmente, es propietaria de la Editorial Nueva Didáctica, con 12 años en el mercado, produciendo para los ciclos de inicial y primaria. “Me apasiona tanto la producción que a veces no sé la hora en la que me voy a dormir. Soy feliz cuando logro finalizar cada material, porque sé que contribuirá en el crecimiento de los estudiantes; además de pensar en dar herramientas a los maestros que tanto necesitan, para cumplir su rol de formadores de ciudadanos con compromiso”, señaló.

En todos estos años, recuerda, estuvo en aula, aprendiendo y creciendo de la mano de los estudiantes. Ha sido docente y directora de inicial, primaria, secundaria; en centros de educación alternativa. También dicta materias en la universidad Salesiana, donde comparte su experiencia.


Los tiempos cambiaron

“En este tiempo, me siento satisfecha, pero también en la obligación de seguir innovando en épocas de pandemia, donde se plantean nuevos desafíos para superar limitaciones. Ahí es donde, más que nunca, tenemos que acompañar a las familias, desde nuestro rol, en el proceso educativo”, reflexionó y recordó que su casa se convirtió en una biblioteca de barrio y sala de enseñanza, porque sus vecinos acudían a ella para que sus hijos aprendan en un año muy difícil, el 2020. Asimismo, habilitó una sala virtual con clases gratuitas.


Este día, cuando celebramos el Día del Maestro boliviano, la educadora Elizabeth Camacho Arroyo manifestó su agradecimiento a sus colegas y los motivó a que investiguen y se capaciten constantemente, para lograr la innovación en y desde el aula.

‘Gracias maestra, por sus sabios consejos, por enseñar la libertad, de tener conocimiento’.


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