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Como señala el estudio realizado por Annelissie Arrázola, coordinadora de IME Bolivia, en 2020: “la emprendedora boliviana, es una madre de aproximadamente 36 años, decidida, arriesgada, perseverante, innovadora y creativa. Conoce el ‘know how’ de su negocio. Tiene un alto nivel educativo, es tecnológica, y recibe mucho apoyo de su entorno familiar para impulsar su emprendimiento. Sus productos o servicios están enfocados al cliente final y prefieren tener control de todo su proceso productivo, incluyendo el envío, hasta llegar a su cliente que prefiere su trabajo. La confianza y empatía son sus actitudes más importantes”.

Así son nuestras lectoras y emprendedoras. Mujeres que decidieron iniciar un negocio con el apoyo de su familia. Hoy les contamos las historias de tres microempresarias y artesanas que integran la agrupación Mujeres Originales, cuyos proyectos han sido elegidos por la Alcaldía, para ser parte de las Incubadoras de Empresas con la UAGRM.

1. Scarlett Roca. Panadería La casa de la yaya

Scarlett Isabel Roca Vargas estudió Ingeniería Comercial y actualmente trabaja en bienes raíces, además del emprendimiento de la panadería La casa de la yaya, que sostiene con el apoyo de toda su familia. Sus hijos Marisabel (23) Miguel (15) y Victoria (12) Montaño Roca, fueron los creadores de la panadería en casa y hoy son los brazos que respaldan el negocio en casa, mientras el papá, Óscar Montaño Salvatierra, orienta y apoya con nuevas ideas. Llevan más de un año vendiendo pan en su barrio, arrancaron el 15 de junio de 2020, en plena pandemia.

Nadie sabía hacer pan, así que recurrieron a Marisa Montaño, que trabaja en el hogar de los Montaño Roca, quien con mucha paciencia transmitió sus conocimientos. Hoy, hornean tres veces a la semana, hacen pan pizza, pan molde, de queso con uvas pasas y el integral, así como el pan de batalla a Bs 0,50. Se agendan los pedidos un día antes, podés llamar a los celus 749-41482 y 636-06630. (En la foto, Marisa, con una polera negra y Scarlett, de fucsia).​​



2. Ximena Cuéllar. Pinta macetas y tejas

Creativa y proactiva, cruceña, casada, madre de familia, orgullosa de su hija mayor, a quién inculcó la pasión por la pintura. Hadasha Cara Cuéllar es la socia del emprendimiento familiar, pinta tejas y macetas, evocando el arte chiquitano, el estilo africano, el simbolismo mexicano y el cubismo de Picasso. Juntas son imbatibles, pero hoy hablaremos de Ximena, para empezar por la raíz o, el vientre de estas ideas. Ana Ximena desarrolló junto a su familia un negocio artesanal y poco a poco fue creciendo, al punto de ser el germen para la Feria Patujú, evento que se realiza el tercer sábado de cada mes, en el parque autonómico de la urbanización Patujú (zona sur, entre 6to y 7mo anillo, de la avenida Santos Dumont). Ahí se dan cita medio centenar de artesanos desde hace ocho meses. La podés contactar al celular 753-55709.

​​3. Marlene Monasterio. Bordadora de punto cruz

Aprendió a bordar punto cruz para ayudar a sus hijas, en una oportunidad que ellas tuvieron un pedido grande de toallitas bordadas para regalo. Se sumó a la faena, con dedicación y esmero, hasta perfeccionar el trabajo. Nacida en Santa Cruz hace 63 años, es madre de Mayra, Paola y Claudia Medina Monasterio. Lleva 10 años convertida en artesana del bordado, realiza trabajos personalizados en toallas, almohadas y sábanas, para cumpleaños, matrimonios, baby shower y pedidos particulares.

Sus hijas siguieron cada una su rumbo con sus carreras profe sionales y hoy la acompaña solo Claudia, que promueve ferias artesanales y está pendiente de los pedidos y exposiciones de su progenitora. Podés hacerle pedidos al cel 750-59397, para apoyar su emprendimiento en casa.

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