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Como ocurre en todas las familias, pero quizá más acusadamente cuando el niño tiene síndrome de Down u otro tipo de discapacidad, los padres varones representan un recurso esencial para el desarrollo del niño, aparte de constituir un apoyo importante para las madres, revela un estudio de la Fundación Iberoamericana Down 21.

La intensidad del intercambio afectivo, se convierte en un rasgo que marca la influencia y la eficacia de la paternidad. Eso es lo que han aprendido en Fusindo, Luis, Richard, Gabriel y Ricardo.

Y es a través de estos cuatro padres de niños Down que agasajamos a todos los seres que nos dieron la vida, en las vísperas del Día del Padre (19 de marzo) y a tres, del Día Mundial del Síndrome de Down (21 de marzo).

Logros y actividades

La Fundación Síndrome de Down lleva más de 26 años trabajando para lograr una inclusión plena en ámbitos escolares y laborales de las personas con esta condición humana. Son más de 140 niños y jóvenes que se benefician con los servicios que presta.

Podés ser amigo Fusindo aportando de forma mensual, bimensual, semestral o anual la suma de Bs 50 o más, según tus posibilidades económicas. Para obtener más información, llamá al teléfono 343-7333.

Y el 21, todos a usar medias disparejas para sumarse a la celebración mundial en apoyo a la iniciativa en pro de la belleza de la diversidad.


RICHARD GUTIÉRREZ - PAPÁ DE ELOÍSA

“Al saber que nacería con esta condición, sentí que ella necesitaría más atención y más amor, pero cuando la observé en su segundo día de nacida, noté que ella sola se dio forma de darse vuelta hasta lograrlo; esto puso la seguridad en mi corazón que mi dulce princesita tiene la fuerza para esforzarse y seguir viviendo.

Hoy es una gran alegría ver a mi hijita con cada uno de los gestos que hace y cada palabra que dice.

Pido a Dios que le de las fuerzas necesarias para que sea una mujer guerrera por todo lo que tiene que aprender y que le conceda salud y sabiduría. Que en agradecimiento pueda ella servirle en su altar.

Ella es mi dulce princesita, un bombón, un caramelo, un turrón (como suelo decirle con cariño). Por todo ello, te amo mi Eloisa Arlet Gutiérrez Alarcón”.


GABRIEL CORTEZ - PAPÁ DE GABRIELITO

El nació hace cinco meses y a los pocos días de nacido, mi esposa y yo, nos enteramos que tiene Síndrome de Down.

En ese momento sentimos una mezcla de sentimientos encontrados y mucho temor, que, por ahora, y gracias a la familia y la Fundación, ganó y sobresalió la alegría y el amor, por qué comprendimos que ello no es una enfermedad si no una capacidad diferente.

Desde el día que Gabrielito llegó y luego, desde el momento en que el médico nos dio la noticia del SD, nos comprometimos a ayudarlo en todo siempre y con mucho amor, como toda persona lo merece”, comenta.

Este es un joven papá que se desvive por su retoño, al lado de su pareja y juntos están aprendiendo sobre el Síndrome de Down para ver crecer a Gabrielito, sin prejuicios, mientras lo apoyan y lo aman; ¡sin compararlo con nadie!.

LUIS BEJARANO PAPÁ DE LUCIANA

“No es nada fácil para un padre describir la experiencia de criar un hijo con necesidades especiales, porque en primera instancia uno se siente abrumado por no tener el conocimiento suficiente para esta tarea.

Las personas pueden verlo como algo estresante, complicado y con muchos retos, pero para un padre es una maravillosa oportunidad para aprender y crecer gracias al amor que te brinda este pequeño ángel que llega a tu vida.

Debes reinventarte con nuevos sueños y entender que esto no es una tragedia, es solo un modo diferente de vivir, ya que los sueños tienen el poder de inspirarnos y fortalecernos. Debemos hacer todo lo que sea necesario para ver a nuestros hijos felices, no dejes que la gente te diga que ellos no pueden hacer; más bien, observa cuáles son sus habilidades y procede a animarlo y motivarlo con mucha paciencia y amor. Es lo que hago cada día con mi Luciana”.


RICARDO ROCA MEJÍA - PAPÁ DE THIAGO

“Soy papá de tres maravillosos hijos, Ricardo (20), Moira (11) y Thiago (1), todos nacidos en Santa Cruz y en el siglo XXI.

El último en llegar fue Thiago, con un cromosoma más, tiene 47 en vez de 46. En el cromosoma 21, tiene tres en lugar de dos. Esa es la trisomía 21 o Síndrome de Down.

No es una enfermedad, es una condición humana. No tiene cura porque no le duele. No tiene grados, lo que si hay es diferencias en el desarrollo de cada niño y sí, es una discapacidad.

Pero no vamos a basarnos en diagnósticos. No son especiales, ni angelitos. Lo único que pedimos, es la inclusión de ellos entre sus iguales. Nada más amigos. La inclusión no va cambiar a Thiago o a los niños con Síndrome de Down, sino que va educar al entorno y a toda la sociedad.

Gracias al tiempo que paso con Thiago, aprendí a ver las cosas de una manera muy distinta, ahora todo es más corazón, en vez de razón”.