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“Construir es lanzar al mundo un proyectil cargado de esperanza y expectativas” expresa Francesco DalCo. Con ese concepto deducimos que, a través de la decoración navideña en los espacios, se logra construir algo en los corazones que descarga una emotividad agradable. Existe un impacto del ambiente sobre cómo nos sentimos, por ello, la decoración tiene un efecto terapéutico en el estado de ánimo, explica la psicóloga Lorena Hoyos.

Los estudios de la neuroarquitectura arrojan luces de como la decoración afecta el cerebro. Todas podemos poner empeño a aquello que afectará de manera positiva a nuestra familia. Las mujeres tenemos la necesidad de plasmar belleza en todo lo que hacemos, es algo que nos llena de alegría, pero muchas veces no nos damos cuenta del alto valor que aportamos a nuestros hogares con la decoración navideña.

La decoración además de aportar alto valor al espíritu navideño y bienestar de la familia, ha demostrado ser un elemento necesario para la cura de enfermedades, imprescindible en este tiempo que hemos sido tan golpeados por la pandemia.

Podemos quedarnos quietas y no intentar algo para levantar los ánimos en estos tiempos de pandemia, o podemos crear a través de la decoración navideña de nuestros espacios un impacto de esperanza en los corazones de nuestros seres amados. La decoración navideña no implica solo los adornos de la casa, si no la organización de los espacios para crear armonía visual. El desorden puede mostrar un estado de ánimo bajo y tristeza. Un ambiente ordenado disminuye el estrés. 

Al terminar el año se realizan las conocidas “limpiezas de fin de año”, donde se aconseja deshacerse de todos los objetos que no son necesarios, como una forma de reflexionar sobre nuestras vidas, emociones, hábito y rencores, que deseamos dejar a un lado para el siguiente año.

A la hora de planificar nuestra decoración es importante visualizar qué tipo de sensación queremos dar a nuestros seres amados. Dentro de los estudios de la neuroarquitectura, las formas con curvas dan mayor sensación de seguridad y confort, que las puntiagudas; las formas con puntas, generan estrés y ansiedad.

Los detalles en color azul y verde, brindan la sensación de tranquilidad y el rojo, nos da una sensación de amor. Además de darle espacio para que las luces hagan su magia, iluminen y generen alegría. Nuestra decoración navideña es una obra de arte que podrá ser interpretada por el cerebro de nuestros seres amados, dejando impregnado en ellos una sensación de amor.

Los colores afectan las emociones y las emociones afectan las decisiones. La decoración navideña puede ayudar a crear un ambiente de buenas relaciones y mejores decisiones en la convivencia familiar.


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