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La nutricionista Rita Medina explica que la mayoría de las verduras se pueden congelar, pero se desaconseja aquellas que se vayan a usar para comer en crudo (como el tomate, el pepino, las lechugas, los pimentones, los locotos), ya que la congelación modifica la textura, el olor y el sabor, resultando poco agradables después de la descongelación.

Se recomienda realizar un escaldado previo para evitar la pérdida de sabor, color y valor nutricional. 

Aquí explicamos los alimentos que podés congelar y cómo hacerlo.


Verduras: La mayoría de las verduras crudas se pueden congelar, excepto aquellas que contienen mucha agua, como el apio, la lechuga o los pepinos, porque crearán cristales de hielo y al descongelar la textura del vegetal cambiará.


La mejor forma es troceada, el perejil, las arvejas o las habas, sí se pueden congelar en crudo. Limpie bien con agua y trocee las verduras a congelar en bolsa de plástico con cierre hermético y evitando dejar mucho aire.


Carnes: Solo congelar las porciones o piezas que luego utilizaremos. Debemos separar los pedazos para que no se peguen entre sí y se puedan congelar planas y descongelar fácilmente. La carne puede estar en el congelador de nueve a 12 meses.


Pescados: También lo congelarás entero o en rodajas planas y sin que se peguen. Puede estar en el congelador de tres a seis meses.


Frutas: Se deben limpiar bien y secar cuidadosamente antes de la congelación. Entre las frutas que toleran bien la congelación están las frutillas, plátano, sandía, piña, melón, mora, frambuesa, cereza. Si está muy madura, se puede congelar pelada, cortada y sin semilla. Congelar cruda hasta 12 meses; el limón, no más de tres o cuatro meses.


Semillas: Las de linaza, zapallo, girasol, chía o sésamo es mejor guardarlas en el congelador para evitar la oxidación de las grasas, que son muy inestables. Así las podés tener por separado o mezcladas, listas para poner en los platos.


Pan: Es mejor congelar cortado o en piezas, y solo sacar cada vez las rebanadas que necesités.


Hierbas aromáticas: Cuando el cilantro, perejil, hierbabuena se están marchitando, no las tire. Podés hacer una vinagreta rápida con aceite de oliva y congelar en un frasquito. Así se pueden descongelar en pequeñas porciones para añadir a una ensalada. Se pueden congelar las hierbas crudas, bien lavadas, secadas en papel toalla y cortadas.


Cuidados para congelar
• Antes de congelar. La comida debe estar a temperatura ambiente. No congelés nunca un alimento recién cocinado o si está caliente.

El mejor envase es el vidrio, en botes cuadrados o rectangulares para aprovechar mejor el espacio. Otra opción son las bolsas herméticas que se pueden limpiar y re utilizar. Es importante proteger el alimento para que ni el color ni la textura se vean alterados.

• Mejor congelación. Colocar los alimentos planos. De este modo, también ocuparán menos espacio y serán más fáciles de descongelar.

• Etiquetar siempre. Ponga la fecha, indicando si está cocido o crudo. Así es mucho más fácil identificar qué es y cuánto hace que lo tenemos.

Agrupar alimentos. Por ejemplo, verdura y fruta en un cajón; carne en otro, y uno diferente para el pescado.

• Alimentos recién congelados. Es importante reordenar los productos y poner los más nuevos detrás y los más antiguos delante. Así estarán más a mano para usarlos antes.

• Evitar sobrecargar el congelador. Deben quedar espacios para que circule el aire frío y asegurar una congelación eficaz.

• No desperdiciar comida. Congelar en porciones, ya sean individuales o familiares. Esto permite usar solo lo que se necesita.


¿Cómo descongelar? Hay que cuidar el proceso de descongelación, porque los microorganismos que pueden causar alguna intoxicación se reproducen muy rápidamente a temperatura ambiente. Una vez descongelado el producto, hay que cocinarlo rápidamente.


En el refrigerador. Es la opción más segura para descongelar, pero lo tenés que hacer con previsión, porque necesita tiempo. No existe el peligro de la multiplicación de bacterias que se da a temperatura ambiente.


Sobre el mármol. Se descongela muy rápido, pero no es la mejor opción. Se crea una capa de agua que favorece la proliferación rápida de bacterias.


Bajo un chorro de agua. Es un método seguro porque el alimento no llega a temperaturas de riesgo. Se debe cocinar inmediatamente. No volver a congelar un alimento descongelado o parcialmente descongelado.


Rita Medina. Nutricionista ritamedina@gmail.com

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