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Todo bebé es uno más en la familia, cuando se habla del menú en casa. A los 12 meses todavía suele tomar la leche materna o la mamadera, lo que puede extenderse hasta más de los dos años, acompañando con suplementos especiales; pero desde los tres, ya disfruta de los mismos alimentos que toda la familia. Es la oportunidad para experimentar con las comidas, variando también las formas de cocción con alimentos hervidos, al vapor, a la parrilla, a la plancha o crudos. Con variedad la comida nunca será aburrida para los niños o el resto de la familia.


De uno a tres años

Los bebés tienen un índice de crecimiento extremadamente rápido, pero después de los 12 meses probablemente su crecimiento y aumento de peso se ralentizan. Lo típico es que el crecimiento afloje alrededor de un año de edad, la época en que comienza a andar y se vuelve más activo.

De los dos a tres años de edad, el aumento de peso presenta un índice de nivel estable, que prosigue hasta la adolescencia.

Las capacidades física, intelectual y social de los niños progresan a saltos. Se vuelven menos dependientes y comienzan a dominar un número creciente de habilidades. Los niños se muestran competentes para auto alimentarse y pueden desarrollar (y expresar) preferencias sobre los alimentos, a formar hábitos saludables en su dieta diaria.


Evite las batallas en la mesa

La creciente independencia de un niño se manifiesta en rabietas a la hora de la comida. No se enrede en sus batallas. El apetito de los niños fluctúa. La suma de lo que come en el curso de una semana es más importante de lo que sucede en un solo día. Lo ideal es hacer que la hora de la comida sea una oportunidad para jugar, aprender y sociabilizar, disfrutando del alimento que come tanto como cuando recibe la plena atención de su familia.


Nuevos alimentos

Introduce uno o dos alimentos nuevos cada vez, de modo que sea fácil detectar una reacción alérgica:

•Frutillas, moras y otras con pepitas pequeñas.

•Variedad de panes, siempre que no tenga intolerancia al trigo. El pan integral con salvado grueso, a veces causa diarrea.

•Aumentar la gama de carnes y pescados, aunque debe limitar el consumo de ahumados, jamón, mortadela. Preferir carnes magras y evitar alimentos fritos.

•Las verduras de gusto más fuerte, como las coles de Bruselas, el brócoli y coliflor, pueden ahora ser aceptadas.

Adultos y niños

Los menores de cinco años tienen necesidades nutricionales diferentes que los adultos. En particular, necesitan abundancia de hierro y proteínas. La carne roja magra es una fuente adecuada, que contiene más de estos nutrientes que el pescado o las aves que podría escoger un adulto.

En la opción de no incluir carne roja en la dieta de tu niño, es importante aumentar las porciones de frejoles, quinua, amaranto, frutos secos desmenuzados bien fino, panes integrales y cereales reforzados, y verduras de hoja verde.

Rita Medina / Nutricionista

ritamedina@gmail.com

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