Escucha esta nota aquí

Sin duda la incorrecta alimentación es uno de los factores más importantes en el desarrollo y progresión del hígado graso no alcohólico. “La dieta que seguimos en la actualidad, con una alta densidad energética, rica en productos procesados que aportan grasas trans, grasas saturadas y colesterol, así como la presencia de bebidas azucaradas, incrementan la adiposidad visceral y estimula la acumulación hepática de grasas y la consiguiente progresión de la esteatohepatitis no alcohólica”, afirma la nutricionista y dietista, Karol Castedo.

¿Qué es la EMHG?

La Enfermedad de Hígado Graso no Alcohólico (EMHG) es la acumulación de grasa en el hígado que no es causada por consumir demasiado alcohol. La EMHG (siglas en inglés)
está estrechamente relacionada con el sobrepeso.
Este es un problema de salud emergente y no existe un tratamiento farmacológico eficaz de esta condición, pero no todas son malas noticias. 
Hay esperanzas para atenuar el mal. Únicamente, hoy en día, la primera línea de acción terapéutica se basa fundamentalmente en la modificación al estilo de vida.

¿Cuáles son los tres pasos para proceder y mejorar?

1. Cambiar los hábitos y dar un giro hacia la una alimentación balanceada y saludable. 

2. Acudir al nutricionista para que te oriente y saber qué tipo de plan de alimentación es el adecuado según tu condición física, tu edad y actividades.

3. Realizar diariamente ejercicios aeróbicos de dos a tres sesiones, entre 30 y 60 minutos. Esto debe volverse una rutina. La nutricionista recomienda la implementación urgente de un régimen nutricional saludable y actividad física, para que se produzca mejoría o regresión de la inflamación y la fibrosis hepática. “Cada persona debe seguir un régimen de alimentación diferente, según sus requerimientos nutricionales. Eso evalúa el nutricionista y en función a cada paciente, diseña un plan alimenticio. Les presento los diferentes componentes que pueden incidir en su mejoría, lea con atención”, remarca.


El procedimiento nutricional sería de esta manera:

Restricción calórica de al menos 500 kcal.

• Plan de alimentación baja en grasas y carbohidratos con alto índice glucémico.

• Incluir alimentos ricos en grasas monosaturadas como el aceite de oliva, frutos secos y palta.

• Aumentar el consumo de proteínas de origen vegetal, procedentes de granos integrales, cereales, legumbres, verduras y soya.

•También añadir fibra procedente del ajo, espárragos, puerros, cebollas y cereales, ya que estos modulan la microbiota (flora intestinal) y reducen el peso.

• El consumo de agua diario es muy importante, dos litros es lo indicado.

• Los micronutrientes también juegan un papel importante, como los que contienen las vitaminas D y E, y minerales como el hierro y el selenio.

• El consumo habitual de café puede reducir de forma significativa la fibrosis hepática, se lo recomienda en pacientes que puedan consumirlo. Consulte a su médico de cabecera y luego acuda a un nutricionista.

Asesoría: Karol Castedo Melgar. Nutrición y dietética: karolcastedo@gmail.com

Comentarios