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Nicole Guerrero Ruiz es la fundadora y directora de Relaciones Externas del primer y único Banco Solidario de Alimentos de Bolivia que está en Cochabamba, un sistema sostenible para erradicar el hambre en Bolivia. Desde hace tres años recolectan y rescatan alimentos sobrantes de empresas e instituciones y los llevan a comunidades que los necesiten, como los hogares de niños.

Mientras tanto, 2.000.000 de bolivianos sufren desnutrición crónica. Ella indica que al año se desperdician 1.800 toneladas de comida. Bajo su liderazgo, su equipo se encarga de recolectar alimentos donde hay excesos y llevarlos donde hay escasez.

¿Cómo empezaste con el Banco de Alimentos, el primero y único que hay en Bolivia?

Hace tres años tuve la oportunidad de conocer a un docente de posgrado que llegó a la Univalle y que trabajaba en el Banco de Alimentos de La Plata, entonces me empapé sobre el tema. Somos 11 fundadores dirigidos por Jason Cruz y por mí. Hacemos mucha investigación y estudios. Este año ya nos estamos consolidando como una institución independiente ya que nacimos como un proyecto dentro de la Univalle.

¿En qué consiste un Banco de Alimentos y cómo ayudarlos?

 Consiste en recolectar alimento en buen estado pero que de otra forma sería desechado. Hablamos de alimentos que ya no van a vender. Ese alimento las empresas nos los dan y pasa por un proceso de selección y clasificación y posteriormente se lo distribuye de manera inmediata. Cumplimos rutas fijas, como también nos llaman y vamos de inmediato, es un trabajo de lunes a lunes. Pueden sumarse y llamarnos para que recojamos el alimento.

¿Por qué nos importaría?

Estamos combatiendo el desperdicio de alimentos pero también combatiendo el hambre en Bolivia. La base del proceso de un país es la educación pero hay un paso previo y hablamos ahí de cerebros nutridos, sobre todo en la primera etapa, a partir del nacimiento lo que se considera los 1000 días críticos para la vida. Ahí entramos, por eso la mayoría de nuestros beneficiarios son niñas y niños, nuestro trabajo impacta y aporta en la construcción de un país.

¿Cómo se convirtió este proyecto en uno de tus más grandes propósitos y desafíos?

Tengo la visión de que sí es posible erradicar el hambre en Bolivia. Según nuestro último estudio tan solo se tiene que redistribuir el 26% de todo el desperdicio que se genera a escala nacional para acabar con el hambre y es viable. No es necesario invertir en la producción de más alimentos, simplemente es reinvertir en un sistema de redistribución. El hecho de ser parte de la solución es lo que realmente me mueve.

El desafío más grande en cualquier proyecto social en general es encontrar la forma de hacerlo sostenible y es por eso que el banco de alimentos es tan genial porque es sostenible. Nosotros cuando entregamos el alimento a las organizaciones beneficiarias, ya sean casas de acogida y asilos, ellos nos pagan una membresía mensual por concepto de gastos y logística lo que significa que el alimento es totalmente gratis pero que entre todos ellos que ahora son más de 8.500 en Cochabamba pagan esta logística y por eso nosotros generamos nuestro propio ingreso y no dependamos de donaciones, por supuesto que nos ayudaría, pero a crecer porque lo operativo está cubierto.

¿Cuántas personas movilizan en el proyecto?

Somos 40 personas fijas y 40 pasantes. Lo que nos mueve es el compromiso con la misión de erradicar el hambre porque creemos que estamos cambiando muchas vidas de niñas y niños. Estamos generando un gran impacto. La clave de todo es el equipo, un equipo multidisciplinario y diverso.

¿Qué logros te enorgullecen haber alcanzado?

El tener un sistema sostenible para erradicar el hambre en Bolivia. Estos años hemos establecido procesos estandarizados, está todo listo para que el sistema sea replicado en otras ciudades. Pensaron que por ser muy joven esto iba a ser algo eventual pero hemos demostrado lo contrario. Llegamos a establecer un sistema de voluntariado, un sistema de trato a empresas, agricultores, instituciones públicas, con los procesos escritos. A la fecha hemos redistribuido más de 40.000 k de alimento en perfecto estado. Hemos alcanzado población beneficiaria de más de 8.500 personas, en Cochabamba. Tenemos una plataforma de más de 300 voluntarios, más de 36 empresas que nos apoyan, convenios municipales. Recibimos el alimento que la intendencia decomisa, que se descubrió que era un generador de desperdicio. Los alimentos rescatados pasan por un sistema de control de calidad antes de ser entregados, garantizando que sean óptimos para el consumo humano. Estamos en la fase final de la certificación de la Red Mundial de Alimentos.

¿Qué objetivos tienes?

Expansión a La Paz y Santa Cruz.

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