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Un simbólico homenaje a los maestros, ¡con cariño!

Miércoles, 03 de junio de 2026 a las 10:00

Para Ellas destaca la labor de los docentes como rescatadores de leyendas y esa memoria oral de los pueblos recapitula que la Iglesia católica celebró el día de la Santísima Trinidad, el pasado 31 de mayo.

Por: Aida Domínguez
Periodista
 
De boca en boca van pasando las memorias intangibles de tierra adentro, hasta que llegan a los oídos o al cuaderno de un maestro y lo hace conocer a las nuevas generaciones, de esta manera adquieren un valor sentimental con sabor a tradición.
Para Ellas destaca la labor de los docentes como rescatadores de leyendas y esa memoria oral de los pueblos recapitula que la Iglesia católica celebró el día de la Santísima Trinidad, el pasado 31 de mayo.

Participan en las actividades de Artecampo


Hacemos nuestro simbólico homenaje al Día de los Maestros en Bolivia, “la fecha fue instituida mediante Decreto Supremo en 1924 por el presidente Bautista Saavedra, rindiendo un merecido homenaje a los educadores y su labor fundamental de formar a niños y jóvenes para ser ciudadanos con valores y responsables”.

Desde Cabezas, provincia Cordillera
Las anécdotas de Fanny viuda de Núñez, Susana Pedraza y Mery de Arauz tienen trazos de leyenda popular. Es algo que hacen los maestros en las comunidades, que actúan como cuentacuentos, transformando el aula en un espacio de aprendizaje significativo. En este caso particular hablamos de las historias que traspasan generaciones en el municipio de Cabezas, provincia Cordillera.

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La profesora Fanny cuenta que después de la misa, hace muchos años atrás, la víspera de la Santísima Trinidad se cometían robos, que según la tradición no tenían castigo ni de Dios, menos del ofendido. 


 “Eran fechorías o dañineras que se hacían al cobijo de la oscuridad, algún vecino se metía a una casa y robaba gallinas o algún accesorio de las cocinas, para llevarlos a otra casa. Y así al día siguiente la gente iba por el barrio buscando sus objetos perdidos. Se armaba el festejo y jolgorio entre parientes y vecinos. 


Así se vivía un domingo divertido, con motivo de la fecha”, explicó por su parte Martha Egüez.A su vez, Susana Pedraza acota: “Los curas de esos tiempos decían que había indulgencias por los robos, que ese pecado no contaba, porque la finalidad era compartir y confraternizar sanamente entre amigos y vecinos. Esta costumbre de antaño se ha perdido con el tiempo y casi nadie la recuerda”.


Bajo el mismo tenor, Mery de Arauz recuerda una anécdota: “Tengo un tío, hermano de mamá, llamado Will, que le encantaba la víspera de la Trinidad, y se metía a los patios de los vecinos en complicidad de sus amigos y robaban gallinas, al día siguiente las llevaban a la misma dueña de las aves para que cocine y coman todos, claro ya muertas y peladas las gallinas, no las reconocía nadie. El fin era celebrar la fecha”.
¿Conocías esta historia del oriente boliviano, preguntales a tus abuelas si aun la recuerdan o si ellas la conocen con otros matices?

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