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Martha La Fuente, tiene 68 años, sigue los cursos de capacitación a distancia de Para Ellas desde hace más de una década, es fiel lectora y emprendedora, vive por la prolongación de la avenida Alemana y séptimo anillo. Cada miércoles, ‘sagradamente’ compra su revista para seguir, en estos meses, el curso de Cocina Delivery; el jueves atiende la clase virtual dictada por el chef Fernando Catalán; y el viernes le abre las puertas de su casa a dos compañeras, para que vayan a realizar sus prácticas.


En esta ocasión, llegó Silvia Jimenez a realizar la receta de la pizza, otros viernes suele llegar María Vargas con su plato ya preparado, para que Martha le tome una foto y la envié a la coordinadora Mabel Pantoja. Porque María no cuenta con un celular con WhatsApp, por lo tanto, pide ayuda a su compañera para hacer llegar su tarea.


Martha tiene una pequeña panadería, hace pan casero para vender a sus vecinos; también elabora deliciosas galletas, bizcochuelos, merengues y muchas masas típicas. Una labor que realiza desde 1989, como cuenta: “me gusta más la pastelería, antes realizaba tortas para todo tipo de acontecimientos, cuando vivía en Montero; luego me operaron de un ojo, me entró un virus y lo perdí”. Y a pesar de esa limitación física no duda en seguir formándose y perfeccionando lo que ya sabe, aunque ha dejado de lado el minucioso trabajo de la repostería.


Para Ellas hoy culminó el primer módulo de Cocina Delivery, con la publicación de los wraps. Se viene la evaluación y la entrega de certificados.

Silvia (de blanco) y Martha (de chompa a rayas), en plena práctica de las pizzas, para pasar a chat de Para Ellas

María Vargas con su práctica de Corn dogs

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