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Tania Monje / Psicóloga

Los médicos y psicólogos ofrecen las primeras recomendaciones a las pacientes y sus familias para hacer un solo frente de apoyo durante el tratamiento que genera mucho estrés, ansiedad y depresión.

Un temporal de emociones

La salud es uno de los pilares del bienestar. Cuando una mujer recibe un diagnóstico de cáncer de mama, se enfrenta a un temporal de emociones desoladoras. 

El miedo, la incertidumbre y el desconocimiento de lo que va a suceder y lo que hay que hacer, genera un nivel de angustia difícil de manejar. 

El diagnóstico suele venir después de haber descubierto casualmente una bolita en el seno, que no duele casi, pero es molesta y claramente palpable o después de un chequeo rutinario de mamografía.

 Incredulidad, inseguridad, enojo

Estos suelen ser experiencias emocionales de los días posteriores al diagnóstico. Un tiempo después -porque somos seres con fuerte impulso de vida- la esperanza se abre paso en medio de la angustia y sentimos que el estado de ánimo es fundamental, que tendremos apoyo de los seres que nos aman, que los problemas tienen solución y que iremos, un día a la vez, solucionando éste.

“Iremos” digo yo, que no he tenido cáncer de seno; pero he acompañado a un pequeño grupo de grandes mujeres que sí, escuchando y aprendiendo de sus procesos a tener esperanza, fortaleza, capacidad de vivir un día a la vez y confiando en que mañana será mejor y si no, el hoy y mi actitud creadora, es lo que tengo. Al final, la experiencia humana en situaciones de vulnerabilidad es universal.

El proceso de recuperación

El proceso de tratamiento y de recuperación es largo y difícil. Implica muchos cambios en la vida de la persona y su familia, requiere una resistencia y adaptación constante, no se trata sólo de la enfermedad física, sino también de la imagen corporal, la sexualidad, la maternidad, los malestares del tratamiento, la necesidad de confort, el trabajo, el futuro, las rutinas domésticas, etc. 

Tanto el diagnóstico como el proceso posterior de tratamiento, impactan emocionalmente provocando cansancio, preocupación permanente, desgaste general, estrés, ansiedad y depresión. Se hace entonces importante incluir el apoyo psicológico profesional. De aquello que nos agobia, hay que hablar para aliviarnos.

 Apoyo familiar

La familia es la mayor fuente de apoyo, siempre que se mantengan las buenas relaciones con afecto, palabras de ánimo, respeto; cuando se proveen cuidados, se administran los tratamientos necesarios, se escucha atentamente las inquietudes y emociones de la paciente diagnosticada con cáncer de mama, se acompaña, se ríe, se es confidente y fundamentalmente, se respeta el derecho a la información y a la decisión personales.

Ayuda psicológica

Muchas mujeres se sienten desmotivadas y los psicólogos en el área clínica pueden ayudarlas a enfrentar los cambios físicos y emocionales como consecuencia de la enfermedad. Es importante buscar ayuda, remarca la psicóloga Tania Monje. Indica que en el Hospital Oncológico cuentan con dos especialistas en psicooncología:

Lic. Alejandra Covarrubias, celular 773 00163

Lic. Eduardo Velasco, celular 702 70103