Escucha esta nota aquí

“Pensaba en mi hijo, en muchas cosas que tenía pendientes y veía que todo se acababa”. Mónica Pinto sintió que se apagaban las luces y se ahogaba la esperanza cuando el médico le confirmó el diagnóstico. Cáncer de mama. “Fue un diagnóstico doloroso que no lograba aceptar, ya presentía la muerte”, ratifica Mónica.

Es una historia que se repite con demasiada frecuencia. En los últimos años, se ha incrementado el número de diagnósticos de cáncer de mama hasta convertirse en el segundo con mayor incidencia en la mujer boliviana.

“Me extirparon el pecho”-continua el relato de Mónica- y tras la operación, acudí a Mi Refugio. Allá, en el voluntariado se encontró con un grupo humano increíble que la apoyó en terapias de rehabilitación como en el acompañamiento sicológico. “Sin ellas, muchas de nosotras estaríamos desamparadas”.

Mi Refugio se ha convertido en un segundo hogar para muchas mujeres que padecen esta enfermedad. Sus voluntarias contagian valor y esperanza.

Ana María Coutand, presidenta de Mi Refugio, manifiesta que solo una palabra tiene cabida en el centro: superación. Sobrellevar la enfermedad con actitud positiva frente a la vida.

Durante los 15 años de trabajo voluntario, Mi Refugio ha atendido a más de 2.250 mujeres con quimioterapias, cirugías y otros apoyos. El acompañamiento emocional y sicológico es parte importante del proceso. Hablar de cáncer de manera abierta permite que las mujeres superen los temores y, por tanto, estén receptivas a un diagnóstico más temprano, expresa la presidenta.

La campaña #HablemosDeCancerDeMama propone romper los tabús que envuelven a esta enfermedad y busca informar a la población para que pueda ser consecuente con su salud. A partir de los 35 a 40 años es importante realizarse una mamografía anual. Detectar en un estudio temprano permite a la paciente obtener mejores posibilidades de tratamiento y sumar muchas posibilidades de superar la enfermedad.

HÁBITOS SALUDABLES PARA COMBATIR EL CÁNCER

1. No fume ni consuma cualquier tipo de tabaco: El humo del tabaco contiene más de 4.000 sustancias químicas. De ellas, más de 50 son carcinógenas, como los alquitranes utilizados para asfaltar carreteras, el tolueno o el arsénico, un veneno conocido.

2. Reduzca el consumo de alcohol: O elimínelo por completo. La OMS no considera seguro ningún tipo de consumo. La bebida está ligada a siete tipos de tumores, como el de boca, laringe, faringe, esófago, hígado, mama y colon.

3. Controle su peso: Perder y recuperar el peso rápidamente pueden ser un factor de riesgo.

4. Muévase: El ejercicio físico puede ser el mejor aliado. Los efectos son positivos porque mejora tanto la supervivencia como su calidad de vida. La quimioterapia combinada con ejercicios mejora sus resultados.

5. Abuse de alimentos anticancerígenos: El brócoli, aceite de oliva virgen extra, el té verde, el ajo, el curry son alimentos que en mayor o menor medida contienen efectos antitumorales. El aceite de oliva virgen extra es el alimento que acumula más evidencia científica en cuanto a su papel protector, al menos para el cáncer de mama. Úselo ya.

6. Carne roja, solo en pequeñas dosis: La OMS coloca a la carne roja en la lista negra de productos cancerígenos. Asegura que 34.000 muertes por cáncer al año pueden estar relacionadas con el consumo de esta, pero sobre todo de carne procesada. Un consumo seguro sería 50 gramos diarios.

7. Menos azúcar y carbohidratos: Reducirlos mejora la insulinosensibilidad.

8. Diga sí a la lactancia materna. Le ofrecerá un seguro de vida a su hijo y usted mejorará su protección frente al cáncer de mama si la mantiene durante tiempo prolongado. Ser madre antes de los 35 años también reduce el riesgo de padecerlo.