Escucha esta nota aquí


Desde Laguna Verde se puede ver el mar y una gran parte de Iquique, la ciudad del norte de Chile conocida por la actividad comercial que mueve la Zona Franca (Zofri) y atrae a miles de bolivianos. Se trata del asentamiento humano que el lunes fue reducido a cenizas. Ayer, decenas de personas buscaban rescatar algo de valor entre los escombros.

Entre ellas estaba la cruceña Alejandra Gonzales, quien relató a EL DEBER que no pudo rescatar nada. “Salvamos la vida y eso es lo que interesa”, aseguró a través de un contacto telefónico. Se la escuchó afónica. “Estuve entre el humo y las cenizas. Hemos salido como hemos podido”, dijo.

Gonzales reside en Iquique desde hace 12 años. Cuando llegó, comenzó como cajera en un supermercado y luego se casó con un ciudadano chileno con quien montó una panadería, precisamente en Laguna Verde. Del emprendimiento ya no queda nada.

Fue de un momento para el otro, salimos prácticamente con lo puesto. El fuego comenzó como a unas dos cuadras y nunca pensé que las llamas iban a llegar a mi casa”, señaló la cruceña. Ella quiere reconstruir su vivienda y pide materiales de construcción. Además, Alejandra Gonzales tiene una hija. “Ahora está en Bolivia, de vacaciones con mis papás”.

Según un informe brindado ayer por el Ministerio chileno de Desarrollo Social, el fuego arrasó con unas 250 precarias viviendas y dejó sin hogar a 600 personas, de las que 400 son bolivianos. “Ahora, estamos convencidos que el daño no son 100 hogares como se pensó primero”, informó la ministra de esa cartera, Karla Rubilar, en una declaración divulgada por TVN, el canal estatal del país vecino.

El villorrio es un asentamiento ilegal que tiene al menos 10 años. Está ubicado al sur de Iquique. Allí residen, además de bolivianos, colombianos, haitianos y venezolanos. “También hay chilenos”, precisó Gonzales. Dijo que con los años se formó una comunidad pacífica. “Ha habido solidaridad. Todos estamos en la misma situación. Poner la pala y recuperar lo poco o nada que nos ha quedado”.

“Es una zona de ocupación irregular, entre comillas. Todo lo que hemos construido es con plata nuestra, inversión de cada uno”, apuntó la ciudadana boliviana, quien ya ha pasado dos noches en el sitio del siniestro para cuidar el pedazo de tierra donde quiere continuar viviendo. “Es mi casa”.

Ronald Montecinos es un periodista boliviano que reside en Chile desde hace ocho años y es parte de una red de comunicadores que apoya a las comunidades migrantes. Ayer conversó con EL DEBER y explicó varios detalles vinculados con esta realidad.

Explicó que Laguna Verde es una zona de ocupación ilegal y es propiedad del Estado chileno. “Estos lugares son ocupados por migrantes porque los arriendos y alquileres son muy caros en la ciudad, por eso los migrantes se establecen en estas zonas. En Chile es muy frecuente esto, numerosas familias viven en esta condición, la mayoría son migrantes”, señaló.

En el campamento incendiado, las tomas de energía eléctrica son irregulares y sus habitantes acceden a una fuente de agua gracias a un tanque de almacenamiento que está cerca o por cisternas.

Iquique está en el desierto de Atacama y es la capital de la región o departamento de Tarapacá. Allí existen 15.000 residentes bolivianos y en toda la región unos 25.000, según una proyección del Departamento de Extranjería y Migración del Chile. Después de Calama, donde existen cerca de 50.000 residentes bolivianos, es la segunda ciudad de esa nación con más connacionales residentes. 

La Zofri es el principal atractivo para los ciudadanos bolivianos. Montecinos explico que muchos se dedican a trabajar como mecánicos de los vehículos usados que llegan al puerto. “También trabajan en el ensamblaje de maquinaria y tractores que llegan desarmados; otros se dedican al comercio y hay personas que lograron emprender algún negocio”.

En coordinación con las autoridades chilenas, el consulado boliviano en Iquique apoyó en el traslado de los damnificados a dos albergues instalados en unidades educativas. La ministra Rubilar informó que se logró albergar a 250 personas y que ante la existencia de más damnificados se abrirán más centros de acogida.

“Estamos trabajando en un registro de nuestros compatriotas”, informó por su lado Eloy Poma, el cónsul de Bolivia en Iquique. La idea es tratar de reponer sus documentos y hacer un registro de sus necesidades más urgentes.

Rosa Chura, por ejemplo, reside desde 10 años en esa ciudad. Lo perdió todo. “Por lo menos saqué mi pasaporte, pero no tenía mi carnet ni otros documentos. Me quemaba si me quedaba buscando lo que me faltaba”, contó la mujer a radio Compañera de La Paz.

Dijo que una mayoría de los residentes afectados no estaba en su casa cuando comenzó el incendio a eso de las 16:00 del 10 de enero.

Samy Calle es otra boliviana que fue afectada. “Lamentablemente nos hemos quedado sin nada ni una casa se salvó, todo se fue se lo llevó el fuego”, indicó entre lágrimas Calle al periódico digital Soy Iquique del vecino país.

De acuerdo con un informe de Bomberos de Chile, unas 15 personas resultaron con diversas lesiones por la inhalación de sustancias tóxicas que se generó con el incendio o por contusiones.

 Se presume que la causa del siniestro fue por un corto circuito provocado por una mala conexión eléctrica y por la existencia de material inflamable que ayudó a la propagación de las llamas. Además, Playa Verde, es una zona ventosa por su cercanía a una montaña.

Comentarios