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La relación no era cómoda entre las autoridades del Gobierno y las de la Policía y de las Fuerzas Armadas (FFAA). Ayer, el presidente Luis Arce posesionó a los altos mandos de ambas instituciones, a las que pidió recuperar la institucionalidad y garantizar su administración. Los comandantes designados prometieron al jefe de Estado un trabajo coordinado, pero le recalcaron que sus labores estarán al margen de la política.

El caso de las FFAA venía complicado. El Alto Mando Militar no reconoció al ministro de Defensa, Edmundo Novillo, quien fue posesionado hace una semana. El comandante saliente de las FFAA, Sergio Orellana, no mantuvo ninguna reunión con Novillo y no estuvo presente en varios actos públicos. Solo se lo vio en la posesión de Arce, a quien le entregó el bastón de mando en la Casa Grande del Pueblo.

Ayer, Arce posesionó al nuevo Alto Mando Militar. El nuevo comandante de las FFAA es el general Jaime Alberto Zabala Saldías. Mientras que Miguel Ángel Contreras es el nuevo jefe de Estado Mayor. Fuad Genaro Ramos Espinoza es el comandante del Ejército; César Vallejos Rocha es el comandante de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) y Javier Torrico Vargas es el nuevo titular de la Armada Boliviana.

“En mi condición de presidente del Estado quiero pedirles con mucho respeto y compromiso que las Fuerzas Armadas, cohesionadas con su pueblo, trabajemos para lograr la unidad de todos los bolivianos, trabajemos para defender la democracia, la paz social, así como garantizar la estabilidad de nuestro gobierno elegido por voluntad soberana del pueblo”, exigió Arce en el acto de posesión de los jefes militares.

Mientras, el nuevo comandante de las FFAA pidió dejar de lado el “odio y la intolerancia” con el fin de lograr la unidad en los bolivianos. Zabala Saldías recalcó que su trabajo se enfocará al margen de las situaciones políticas.

“Voy a tomar algunas palabras de su discurso de posesión hermano presidente (Arce): rectificar lo que estuvo mal y profundizar lo que estuvo bien. Esperamos que esto también se aplique a las relaciones con las Fuerzas Armadas, así podremos mantener la jerarquía y disciplina en todos los niveles de nuestra institución”, remarcó el general Zabala.

Sin ideología

El jefe militar citó, además, algunas partes de la Carta Magna, tal el caso del artículo 245, que dice que “la organización de las FFAA descansa en su jerarquía y disciplina militar, están sujetas a sus leyes y reglamentos militares y como organismo fundamental e institucional no realiza acción política en el Estado”.

La relación entre los militares y el Movimiento Al Socialismo (MAS) terminó deteriorada en la pasada gestión. Fue el Alto Mando Militar quien pidió la renuncia de Evo Morales, lo que provocó un quiebre con el expresidente.

Además, Morales denunció que el excomandante de la FAB Jorge Terceros fue quien intentó impedir el despegue del avión mexicano que vino a recoger al expresidente y a Álvaro García. “Álvaro se comunicó con el comandante (Terceros) y le dijo ‘será bajo tu responsabilidad, acá hay más de 10.000 compañeros concentrados, acá arderán tus soldados, el aeropuerto y nosotros’, (el comandante) le dijo pásame con el piloto y autorizó para que levante el vuelo”, afirmó el exmandatario cuando radicaba en suelo argentino como refugiado.

Morales expresó su fastidio con algunos exjefes militares. En suelo boliviano también culpó a Orellana de intentar armar una junta militar como un gobierno interino. El exmandatario señaló que Jeanine Áñez no quería entregar la Presidencia a Luis Arce.

“Hasta el último momento se intentó no dejar posesionar a Lucho Arce. La penúltima semana, el general Orellana convocó a los generales y dijo: ‘el MAS va a eliminar el servicio militar, van a bajar de 100 al 70 por ciento su jubilación, van a organizar milicias comunales’. El plan era que Áñez deje la presidencia a una junta militar, denunció Morales.

Una fuente militar negó el “extremo” de Morales y descartó que en el mandato de Orellana se haya pensado en una junta militar.

Cambios en la Policía

En la Policía Boliviana la situación era similar. La renuncia de Evo Morales se debió en parte al motín policial que iniciaron efectivos policiales. Pero las exautoridades reconocieron al actual ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, en un acto en la Academia de Policías de La Paz.

Ayer, el presidente Arce posesionó al coronel Jhonny Aguilera como el nuevo comandante policial. La autoridad policial, que tuvo incidentes con el exministro Arturo Murillo, prometió disciplina en las filas policiales y destacó tres pilares que serán la base de su gestión: disciplina, dignidad e institucionalidad.

Mientras, Arce pidió una Policía renovada y exigió que no vuelvan a suceder los episodios del año pasado, cuando Evo Morales renunció a la Presidencia.

“Comienza un nuevo ciclo de la Policía Boliviana, en la que debemos evitar la corrupción que tanto daña a la Policía. Valoramos el trabajo del policía y es por eso que no debemos tener una Policía politizada ni que sea un instrumento de persecución al que piensa y opina diferente. No podemos tener nunca más policías que quemen los símbolos patrios, no podemos tener policías que vayan contra gobiernos democráticamente elegidos”, afirmó Arce.

Existía una lista de 16 coroneles que podían acceder al grado de general y uno de ellos debía ser el comandante de la Policía.

En la nómina de 16 coroneles, los dos primeros lugares estaban ocupados por dos altos jefes con problemas. Eran los coroneles Víctor Hugo Soria e Iván Rojas, al primero lo acusan de haber obtenido puntos de calificación de forma irregular y el segundo ya tiene una orden de aprehensión por el caso de la pérdida de la libreta de Servicio Militar de Evo Morales. Aguilera era el tercero.