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A dos semanas de iniciada la campaña política en Bolivia sube la tensión entre partidarios de uno y otro candidato. Este fin de semana, un diputado del Movimiento al Socialismo (MAS) denunció la agresión de un grupo de militantes de Creemos.

Pero no es el único hecho. Durante la semana varios son los episodios de violencia que se registran en el país, a un mes de las elecciones. Por ejemplo, en Oruro, miembros de la comitiva de Creemos fueron agredidos por un grupo de personas que rechazaban la presencia del candidato por esta tienda política, Luis Fernando Camacho.

Incluso, estas personas arrojaron piedras contra la caravana del candidato cruceño.

Una situación similar ocurrió el sábado, en la ciudad de Cochabamba, cuando un grupo de simpatizantes del MAS fue agredido, por supuestos integrantes de la agrupación Resistencia Juvenil Cochala. Las escaramuzas llegaron al punto que los seguidores del partido azul sufrieron la quema de sus banderas y material de campaña.

Ante estos hechos de violencia, el arzobispo de Santa Cruz, monseñor Sergio Gualberti, desde su homilía dominical llamó a mantener la cordura a los partidos.

En su misa, dijo que “los candidatos son llamados a trabajar en la viña de nuestro país, con espíritu de servicio y desprendimiento, priorizando el bien común, la unidad y la salvaguarda de la democracia, dejando a un lado los afanes de poder, los arribismos y los intereses personales o de grupo”.

“Nuestro país no necesita un ambiente crispado, amenazas, ataques personales, confrontaciones ni de promesas ilusorias, necesita programas realizables y evaluables que garanticen a todos, el acceso a la salud, a la educación, a la vivienda y al trabajo estable para todos, en particular a los pobres”, señaló el prelado.

El 18 de octubre Bolivia elegirá a un nuevo presidente, a un año de haberse anulado las anteriores elecciones por fraude.