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El primer paso que se dará en la relación con Estados Unidos es restablecer la confianza recíproca. Es por eso que todavía el Gobierno prefiere “no hablar de embajadores” con Washington, a pesar de que existe acercamientos con sus delegados en La Paz. El canciller Rogelio Mayta dijo que es necesario generar un ambiente cordial para reconstruir una relación con el nuevo gobierno de EEUU.

El jueves hubo el primer acercamiento oficial entre representantes de ambos países. La encargada de negocios de la embajada de Estados Unidos en La Paz, Charisse Phillips, visitó al canciller Mayta para abordar las temáticas de la relación bilateral. Un tema importante es el comercial.

“Consideramos que en este momento tal vez no podemos hablar de embajadores, tenemos que caminar en la construcción de la confianza recíproca. ¿Nos dieron pruebas para desconfiar? Sí. ¿Tenemos la voluntad de tener las mejores relaciones con todo el mundo? También. Y vamos a hacerlo gradualmente y creo que un hito importante será el 20 de enero (de 2021). Esperemos que asuma el nuevo gobierno de los Estados Unidos y en función de eso iremos dando los pasos necesarios”, remarcó Mayta.

Bolivia y Estados Unidos vivieron momentos álgidos en los 14 años de mandato de Evo Morales. En 2008, el expresidente expulsó del país al embajador Philip Goldberg, en reciprocidad Washington tomó la misma decisión con Gustavo Guzmán, quien era representante boliviano en EEUU.

Desde esa fecha la relación con Estados Unidos se mantuvo a nivel de encargados de negocios; sin embargo, en 2011 se firmó un acuerdo marco en la capital estadounidense que tenía como ejes la cooperación, la lucha contra el narcotráfico, inversiones y comercio. Poco se avanzó y la situación siguió complicada.

En la gestión de Jeanine Áñez hubo un mejor acercamiento. Se habló del intercambio de embajadores, pero no se dio. Además, se firmaron acuerdos, en los que sobresale el tema comercial.

El viernes, Mayta recordó los momentos difíciles en la relación, pero cuestionó el acercamiento que tuvo Washington con Áñez. Acusó a uno de los asesores de la exmandataria de ser un enviado del gobierno de Donald Trump.

Aun así, el canciller dijo que las relaciones deben mejorar e insistió que el primer paso será restablecer la confianza y que el intercambio de embajadores por ahora no es prioritario.

Mientras, Charisse Phillips afirmó que no tiene quejas de la relación con el gobierno de Luis Arce y anticipó que trabajará para mejorar la relación con La Paz. “No tengo quejas, tenemos diálogo. Estamos con un nuevo espíritu de cooperación, queremos en Estados Unidos canalizar la relación, fortalecer los lazos de amistad y de comercio. Estamos tratando de fortalecer las relaciones normales, la tradición de amistad de nuestros países”, afirmó la diplomática en un acto en instalaciones de Cancillería.

Luego de la reunión con Mayta, la funcionaria de Estados Unidos afirmó que su país busca construir una “relación respetuosa” y que uno de los ejes de ese relacionamiento se centrará en la temática del comercio.

Ámbito comercial

En el tema comercial existe una fluida relación con Estados Unidos. Por ejemplo, el país del norte es el principal comprador de la quinua boliviana, que según datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) hasta septiembre de esta gestión la exportación del cereal creció y Washington se convirtió en el principal socio boliviano respecto a la compra de la quinua.

El viceministro de Comercio Exterior, Benjamín Blanco, informó que en 2018 se logró que Estados Unidos acepte la quinua como parte del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), es decir, sin pagar aranceles y otros logros en mercados como la Unión Europea (UE), que son también compradores de estos productos.

Sin embargo, hasta la gestión pasada, Bolivia registró por tres años consecutivos un déficit comercial con Estados Unidos, luego de cinco años consecutivos de superávit comercial.

Las exportaciones bolivianas a Estados Unidos alcanzaron su pico máximo en 2014, al superar los $us 2.000 millones, para luego descender a $us 504 millones en 2018.

Según el IBCE, las importaciones desde el país del norte en la última década oscilaron entre los $us 600.000 y 1.200 millones. El déficit comercial de Bolivia con EEUU fue de $us 134 millones en 2018 y, en los primeros cuatro meses de 2019, ya sumaba $us 82 millones, de acuerdo con el IBCE.

En el ámbito bilateral, Mayta anunció que tendrá relaciones con todos los países del mundo en el marco del respeto a la soberanía nacional. El canciller fue duro con la gestión de su antecesora, Karen Longaric, a quien culpó por la supuesta mala situación que se encuentra el Estado boliviano en el plano internacional.

“Nos borraron del mapa. Teníamos una palabra respetada y respetable”, afirmó Mayta, quien añadió que “se tomaron acciones innecesariamente beligerantes y se rompieron los cánones de relaciones internacionales”.

Al respecto, Longaric negó que el país se encuentre un sitial negativo en el contexto internacional y destacó que en su gestión “se despolitizó” el servicio exterior.

“Lo primero que se hizo fue la desideologización de la política exterior boliviana, lo que implicó el posicionamiento del país entre las naciones democráticas como un interlocutor serio y la participación activa en organismos internacionales y en los mecanismos de integración. Es por eso que en nuestra gestión se buscó un nuevo acercamiento con Estados Unidos y la Unión Europea (UE)”, remarcó Longaric.

Caso Silala

Mayta recalcó que en su gestión encarará el trabajo de “reconstruir” las relaciones bilaterales con algunos países, como México y Argentina, que según la autoridad fueron dañadas en la anterior gestión de gobierno.

En el caso del Silala, el canciller evitó dar mayores detalles sobre la estrategia que tiene el Gobierno ante el juicio instalado por Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). El diplomático anunció que el proceso legal seguirá su curso y que se recibió un informe del exagente boliviano ante la CIJ Eduardo Rodríguez Veltzé.

Sobre el tema marítimo, Mayta afirmó que la política exterior boliviana seguirá buscando volver a un acceso soberano al mar y que la relación con Chile no debe centrarse en solo la cuestión marítima, sino en otras temáticas, como comercio, cooperación en evitar delitos transnacionales por la amplia frontera que comparten países y aspectos culturales. “Queremos las mejores relaciones no solo con Chile, sino con todos los países de la región”, dijo.

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