Escucha esta nota aquí

Durante pocas semanas fue el hombre fuerte dentro del Gobierno de Jeanine Áñez. Llegó ahí tras ayudar a Luis Fernando Camacho durante las movilizaciones de los 21 días. De familia con pasado masista, Jerjes Justiniano Atalá tenía contacto con los movimientos sociales. 

Fue uno de los voceros en el momento de la negociación para desmovilizar a los masistas, pero también uno de los que negó que los policías y militares hubieran utilizado armamento letal en Sacaba y Senkata. Hoy sostiene su desafío y pide que le expliquen por qué hubo heridos con calibres que no usan policías ni militares.

_¿Cómo recibe esta sugerencia de juicio en su contra?
Lamento mucho que el MAS no haya cambiado de actitud. Creo que aún no ha empezado la nueva gestión del Movimiento Al Socialismo y ya nos está mostrando la misma actitud de manoseo de la justicia. 

Bueno, de la justicia. La misma justicia habla mal de ella misma. 

Lamentablemente en noviembre actuó de una manera cuando el poder político era uno y ahora actúa de otra manera cuando el poder político es otro. Más allá de ello, el MAS, aún sin iniciar su nueva gestión, ya está con amenazas de procesos. En segundo lugar, para que quede claro, particularmente firmé ese decreto supremo y lo hice convencido de que había que evitar el enfrentamiento, había que buscar una paz social que estaba alterada y que estaba convulsionada. 

Por otro lado, ese decreto supremo no dice absolutamente nada que la ley no hubiera dicho antes. Las FFAA no necesitaban de ese decreto para poder intervenir en ese conflicto. Ya existía el decreto 27977, dictado por Carlos Mesa, que nunca se lo había derogado y se autorizaba a las FFAA a intervenir en caso de que exista convulsión social, alteración del orden público y que exista rebasamiento a la Policía.

Sin embargo, y en este decreto supremo se establece que para la realización de un operativo militar debe autorizarse por medio escrito por parte de la presidenta, del ministro de Defensa y de Gobierno. 

Es decir, para el operativo en concreto, debía haber un informe en concreto que nosotros en nuestra calidad de ministros de otros ramos ni los conocíamos ni teníamos por qué conocerlo. En definitiva, no fuimos nosotros los que dimos la orden de que salgan a la calle. Cuando vi el decreto dije este es un decreto inocuo porque las FFAA tiene la autorización de actuar y no dice algo que vaya a ser extraordinario y que sin eso los militares no podían salir. Lo que sí necesitaban los militares antes de salir era una orden específica.

_¿En qué situación se encontraba el país?
Quiero recordar que en ese momento La Paz se encontraba sitiada, La Paz se encontraba sin alimentos, ya sin combustible, pero más allá de ello, uno de los aspectos que se acusa es la de Senkata.

Hay recordar que Senkata tiene una planta de almacenamiento de combustible y estaba siendo amenazada por estas fuerzas que estaban alterando el orden público y que gritaban en El Alto “guerra civil”. 

En esas circunstancias se dictó ese decreto supremo. No nos olvidemos que se derribó el muro de Senkata 45 centímetros evitó que también se hubiera derribado la válvula de la planta y eso hubiera provocado una explosión sin precedentes en Bolivia. 

Pero más allá de ello, quiero recordar las intervenciones que hice como ministro de la Presidencia y dije: “Dónde está un herido, uno solo con armamento militar”.

Si no había herido peor aún un fallecido con armamento militar. Y los militares tienen armamento militar y de guerra y ni un solo herido había con ese tipo de armamento. Por lo tanto, lo conminamos al Ministerio Público a que realice una investigación, porque los heridos eran con calibre 22.

Cómo podían los policías y las FFAA ser los causantes de esa situación. Además, que el decreto supremo exigía de manera clara un uso proporcional de la fuerza. Si acaso se hizo un uso desproporcional de la fuerza, ya no es nuestra responsabilidad.

Si acaso se hizo un uso desproporcional de la fuerza, ya no es nuestra responsabilidad”




Comentarios