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A pesar de la pandemia y de los casos positivos que todavía reporta el país, los bolivianos fueron este domingo a las urnas para elegir al nuevo presidente de Bolivia y lograr la tan ansiada estabilidad política. 

El reto de llevar a cabo este proceso electoral en el país era doble, pues no sólo implica el cuidado de las medidas sanitarias para evitar la propagación de los contagios, ya que el virus sigue atacando, sino la legitimación del gobierno. 

Amontonamiento y filas interminables, vulnerando el distanciamiento social, se observó ayer en varios sitios de sufragio de la capital cruceña. Fue el caso del colegio Jhon F. Kenedy, ubicado en el barrio Santa Rosita, donde la fila no solo daba la vuelta a la manzana donde está ubicado el establecimiento, como también de la cancha Santa Rosita. A ello se sumó la protesta y reclamo de la gente por la lentitud con la que avanzaba el sufragio, provocando aglomeraciones y hacinamiento en la puerta de ingreso. 

Según la delegada de la Corte Electoral, las largas filas se formaron por la demora en la apertura de las mesas por la ausencia de algunos jurados electorales. Tampoco se respetaron las medidas de bioseguridad en los colegios Claudina Tevenet y Virgen de Urkupiña, ambos ubicados en el Plan Tres Mil, distrito 8. 

En este último se observó hacinamiento de los votantes y escaso o mal uso del tapabocas A diferencia del Plan Tres Mil, en la Villa Primero de Mayo, más propiamente en la unidad educativa Fe y Alegría Santa Cruz se aplicó y cumplió con todas las medidas de bioseguridad. No todos incumplieron las normas sanitarias. 

Por ejemplo, en los recintos de la Normal Enrique Finot, ubicada en Equipetrol se pudo observar orden y organización en la fila de votantes y en el ingreso con el control de temperatura corporal y de barbijo, aplicación de alcohol en las manos, bajo vigilancia de funcionarios municipales, policía y personal de la Corte Electoral. La misma organización marcó la jornada en el colegio Americano Santa Cruz Cooperative School.

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