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La educación en Bolivia avanzaba con tropiezos y tenía más sombras que luces desde las últimas dos décadas. Con el anuncio de la clausura del año escolar, el campo pedagógico se quebró. Existe incertidumbre sobre lo que pasará en la formación educativa de menores de edad y jóvenes, ya que el Gobierno anunció que la decisión de cerrar la currícula no significa que la enseñanza debe parar. El aprendizaje seguirá mediante clases virtuales, pero bajo convenios y para alumnos con acceso a internet. En las zonas rurales la formación será prácticamente nula.

Pocos –o nadie- ganan con la clausura del año escolar. Bolivia no pudo implementar una estrategia educativa para atravesar la pandemia con las escuelas cerradas. Los demás países de la región, algunos con más éxito que otros, lograron implementar sistemas de interacción y mantienen las clases virtuales sin clausurar el año escolar. En el país no hubo una revolución digital en la última década, por lo que ahora se ven las consecuencias, pero también hay naciones que lograron en poco tiempo agilizar nuevas formas de aprendizaje, algo que Bolivia no logró desde el mes de marzo de esta gestión.

Los reclamos de profesores afiliados al magisterio y también sectores de padres de familia, tanto de colegios particulares como de escuelas fiscales, fueron parte del problema y no de la solución para modernizar la educación con diferentes plataformas educativas.

Los maestros pedían volver a clases presenciales por la falta de instrucción tecnológica. Los padres también reprochaban, porque las condiciones digitales no estaban al alcance de las familias para llevar adelante las clases. En el campo se dieron modos para continuar con la enseñanza. Algunos profesores se trasladaban en lo que podían hasta las casas de sus alumnos para avanzar materias. Esto se dio porque el internet en varios puntos del país es desconocido.

Era mediados de mayo y el ministro de Educación, Víctor Hugo Cárdenas, descartaba clausurar el año escolar. Decía que había un proyecto de modernización de la educación y que no era necesario pensar en ese extremo.

Ese tiempo estaba planeado no solo utilizar internet para avanzar con clases virtuales, sino también existía la intención de recurrir a la televisión y la radio para que los menores de edad y jóvenes que no tengan acceso a lo digital puedan avanzar en su formación pedagógica. Para ese efecto se había anunciado un acuerdo con el entonces ministerio de Comunicación.

“Con los datos que tenemos hoy, no conviene pensar en la clausura del año escolar. (Para) los que no tengan acceso al internet vamos a hacer educación a distancia y por televisión, para ello hemos conversado con la ministra de Comunicación y en los próximos días firmaremos el convenio”, decía  Cárdenas en marzo.

No se utilizó el satélite

Pero además se estaba avanzando en  convenios con la Agencia Boliviana Espacial (ABE) para aprovechar el satélite Túpac Katari. No se avanzó en nada y el aparato satelital tampoco pudo ayudar a resolver el difícil momento que atravesaba la educación por la pandemia de coronavirus.

A finales de marzo empezaban a surgir las protestas. Los maestros radicalizaban medidas y salían a las calles exigiendo capacitación para llevar adelante las clases virtuales, pero luego pedían volver a las presenciales, algo que fue cuestionado por muchos sectores.

El último domingo, el ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, anunció la clausura del año escolar para el subsistema de educación regular de los ciclos inicial, primario y secundario de la educación fiscal, privada y de convenio.

La autoridad, desde Santa Cruz de la Sierra, explicó que la falta de internet en el área rural, la “actitud radical” de la dirigencia del Magisterio y evitar el contagio masivo de la Covid-19 en alumnos y docentes fueron los argumentos para cerrar el año escolar.

Mientras, el ministro Cárdenas detalló que esta decisión no significa que las clases virtuales no sigan. Dijo que la clausura del año escolar es para el cierre académico y que los colegios particulares deben negociar con los padres de familia para que los alumnos puedan mantener la enseñanza de manera virtual.

Sobre la educación fiscal no hay luces, ya que prácticamente se dejaron las materias hasta el 31 de julio. En el campo no hay solución, pese a insistir en que se trabajará en modernizar el sistema educativo utilizando la televisión y la radio.

“Quienes piensan que con el cierre del año escolar se va a interrumpir la educación virtual, las plataformas virtuales, la educación a distancia están completamente equivocados (…). El cierre del año escolar no quiere decir cierre de la actividad educativa, la educación no para, si bien académica y administrativamente hacemos un alto en julio, pero las nuevas condiciones del segundo semestre son para proseguir el trabajo vía virtual, vía distancia, tanto en el sector privado como el sector fiscal”, dijo Cárdenas.

El ministro de Educación también lanzó dardos a la dirigencia del Magisterio. La culpó de no tener voluntad para resolver el conflicto por la educación a distancia y de no cooperar para que la estrategia tecnológica pueda tener efectos positivos en plena pandemia. “La actitud radical y partidista de la dirigencia del Magisterio mediante marchas, huelgas, movilizaciones, toma de instituciones y otras acciones obligaron a asumir la decisión de cerrar el año escolar".

El secretario ejecutivo de la Federación de Maestros Urbanos de La Paz, Leandro Mamani rechazó la alusión de Cárdenas y recalcó que su sector pidió en “varias oportunidades” reuniones para negociar una salida a la crisis de la educación.

El dirigente consideró que la decisión del Gobierno se dio con la intención de apagar los conflictos que se venían por este tema y por la “incapacidad” del ministro de Educación por no encontrar soluciones para emplear las clases a distancia a pesar de conocer las limitaciones que tiene el país.

“Cuestionamos la actitud tozuda del ministro de Educación (Víctor Hugo Cárdenas), que se enfrascó en seguir con la educación virtual, nosotros advertimos que estaba condenada al fracaso. Con esta medida (de la clausura del año escolar), que es un camino fácil para evitar conflictos, comprobamos que el Gobierno transitorio no va invertir para solucionar el problema de la educación que se había agravado con el anterior Gobierno (del MAS)”, reprochó Mamani.

Culpa al MAS y a Cárdenas

Mientras, el dirigente del magisterio paceño, José Luis Álvarez, quien fue crítico a la gestión del MAS, planteó la posibilidad de iniciar el calendario escolar 2021 desde enero, con la finalidad de cubrir los contenidos que no se darán en esta gestión debido a la emergencia de la pandemia.

Álvarez ratificó que la educación virtual no es la mejor solución a la crisis de la educación y cuestionó al ministro de Educación por no plantear la posibilidad de hacer una revisión de todos los contenidos y programas curriculares para priorizar algunos temas indispensables para el estudiante.

“No hay que descartar el hecho de que el calendario escolar de 2021 sea más amplio, pueda empezar inclusive, si es necesario, en enero. Hay que hacerlo y ratificamos una vez más la irresponsabilidad del Ministro de Educación de hacer que los muchachos estén pasando (de curso) totalmente desarmados a los cursos superiores”, afirmó.

Y la crítica a la educación boliviana no es de ahora. El Movimiento Al Socialismo (MAS) realizó varios cambios en el sistema educativo, pero nunca pudo alzar vuelo debido a que esa “revolución” se quedó en la descolonización y no se abordó el uso de tecnologías para docentes y alumnos.

El pedagogo Juan Carlos Pimentel, exejecutivo de la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia (CTEUB), cuestionó que los dirigentes del Magisterio “cogobernaron” durante la última década con autoridades masistas y  hoy se oponen a la implementación virtual.

El experto pone como ejemplo el satélite Túpac Katari, que en sus años de funcionamiento “nunca” fue de beneficio para la educación boliviana.

“La educación virtual en Bolivia estaba naciendo a tropiezos, con ritmos distintos, con errores, en algunos sectores con gran dosis de creatividad y sacrificio, pero en otros con una inercia suicida y retrógrada, justificando esta postura con argumentos en unos casos ciertos y en otros absurdos e inaceptables para un gremio que supuestamente es profesional de la educación, como ese (argumento) de que la educación, según preceptos constitucionales, es gratuita y como el internet cuesta, es ilegal la educación virtual”, cuestionó Pimentel.

Cárdenas es más drástico.

El ministro denunció que en la administración de Evo Morales la educación se orientaba en enseñar “marxismo” y “comunismo”, lo que propiciaba –dijo- una especie de adoctrinamiento en los alumnos, sobre todo del ámbito fiscal. “Ahora que tengo los documentos en el Ministerio, las escuelas normales formaban socialistas y marxistas. El Ministerio de Educación era un centro de adoctrinamiento y por eso retrocedió enormemente”, reprochó.

La versión de Aguilar

El último ministro de Educación de Evo Morales, Roberto Aguilar, lamentó que Cárdenas haya dedicado tiempo a la crítica directa a su persona, a la gestión que realizó en el Ministerio de Educación, y no logró consolidar la educación virtual.

La exautoridad aseguró que en su mandato se hicieron varios avances en el tema tecnológico y detalló algunos, como la entrega de computadoras a docentes y alumnos, la inauguración de centros educativos con acceso a la tecnología y la capacitación a profesores, entre otros.

“Señor Cárdenas, en los institutos técnicos se estableció una disposición, que, al ser técnicos, tecnológicos y productivos, la base de la formación de los estudiantes de estos institutos es la práctica (…) El tema de cursos virtuales en institutos técnicos se dividía en dos partes: todo lo que era técnico en secretariado o administración de empresas, que en muchos casos era educación a distancia. En las carreras técnicas, ¿cómo podemos enseñar virtualmente?”, cuestionó Aguilar, quien acotó que las clases virtuales son “extraordinarias” por diferentes aspectos, como en este caso la pandemia de coronavirus.